16 Apr 2021 - 3:00 a. m.

El Tolima Grande (I)

Mariquita y Neiva, dos provincias históricas, dieron origen al Estado del Tolima hace 160 años: El 12 de abril de 1861. Mosquera, autonombrado Supremo Director de la guerra contra el presidente Ospina Rodríguez, quería también la Suprema Dirección del Estado. Como dice el historiador tolimense Hernán Clavijo, el conocimiento de la historia colombiana pasa por el de sus historias regionales, sus prácticas culturales, sus élites y sus conflictos sociales. En la complejidad de esos fenómenos y, en general, en lo que sido su devenir republicano, las provincias de Mariquita y Neiva muestran muchas más afinidades y coincidencias que contrastes.

En 1810 los Cabildos neogranadinos designaron Juntas de Gobierno y convocaron una reunión para el 22 de diciembre: El historiador Martínez Garnica narra que a ella asistieron Manuel Campos por la provincia de Neiva y León Armero por la de Mariquita. En los días de la Primera República, la Provincia de Mariquita cubría desde Chaparral, en el Tolima, hasta Nare en el actual departamento de Antioquia. La de Neiva cobijaba desde el macizo colombiano hasta el actual municipio tolimense de Purificación. Ambas se extendían sobre los dos lados del río Magdalena, pero las separaba el río Saldaña. Neiva era la capital de su provincia y Honda la capital de Mariquita. En 1850 se trasladó esa cabecera a Ibagué donde, en 1854, se reunió el Congreso Nacional para designar como presidente de la República a José de Obaldía

Cuando Mosquera crea el Estado del Tolima designa como su primera capital a la villa de Purificación. Poco después la capital se traslada a Neiva donde se reúne la primera Asamblea Constituyente del estado, presidida por el jurista Francisco Eustaquio Álvarez. Neiva contaba con un grado de desarrollo relativo superior al de cualquiera otra ciudad del Tolima. La idea de la creación del estado tenía antecedentes claros. El historiador tolimense Álvaro Cuartas señala que, el 12 de enero de 1813, los cabildantes de Mariquita, molestos con la adhesión a Cundinamarca, declarada por Armero, ofrecieron a los vecinos de Neiva la posibilidad de integrarse bajo una sola bandera. Después hubo, por lo menos dos intentos fallidos por crear el estado del Tolima primero, y luego el estado del Alto Magdalena.

Por su parte, el historiador huilense Camilo Francisco Salas recuerda que, para la mitad del siglo xix, en la provincia de Neiva, la agricultura, la ganadería y la minería se trabajaban con éxito. Había un grupo importante de artesanos que estimulaba la creación de la Compañía Fabril del Tolima, con el propósito de agregar valor a la producción de algodón y a la de fique, que eran suficientemente importantes en la región. Para el historiador Delimiro Moreno, la jerarquía político-administrativa de Neiva, sus atractivos sociales, económicos y culturales hacían de ella la ciudad más importante del Tolima: Por eso, fue su capital durante largo tiempo.

En los 25 años de existencia del estado soberano, y en los más de cien que cumplen el Huila y el Tolima ayudando a construir un país con capacidad de reconocerse en medio de sus diferencias, esta región consolidó un espacio que la identifica. Hoy produce la tercera parte del café de Colombia, exhibe avances agroindustriales y muestra que el pensamiento ha sido uno de sus principales activos. Los dos departamentos deben tener conciencia de que es preciso mantener activa su relación histórica, dinamizar su centralidad geográfica y rescatar las afinidades que lo proyectaron como el Tolima Grande. No sin motivos se habla del Gran Cauca o de la Vieja Antioquia, del Gran Santander o del Caribe Unido y del Altiplano Cundiboyacense. En este país de regiones, el Tolima Grande necesita proteger el significado de lo que es una centenaria vocación.

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