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Encuadernar el país

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Augusto Trujillo Muñoz
29 de octubre de 2021 - 05:00 a. m.
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Hace un poco más de medio siglo, el expresidente Carlos Lleras Restrepo dijo que Colombia se estaba desencuadernando. El clientelismo en la política, las negociaciones electorales y las malas prácticas en la administración pública, se volvieron cotidianas. El maestro Darío Echandía, quien fue hasta su muerte una conciencia moral del país, reclamaba la urgencia de preservar los valores éticos y los principios jurídicos: “En política se pueden meter los pies, pero no se pueden meter las manos” exclamó en su momento.

Entre la clausura del Congreso por parte del gobierno, el 9 de noviembre de 1949, y el plebiscito aprobado el 1° de diciembre de 1957, los colombianos vivieron por fuera del Estado de Derecho. Fue casi una década de dictadura civil, primero, y militar luego. El Frente Nacional superó la Violencia del medio siglo y recuperó la democracia. Pero, hacia la mitad de los años setenta, el régimen comenzó a cerrarse sobre sí mismo y terminó contaminado de corrupción e invadido por la subcultura del narcotráfico.

El centralismo asfixiante, la concentración económica, las falencias de la administración pública y de justicia terminaron produciendo escepticismo y deslegitimando las instituciones. Se vivió un clima de incertidumbre sin precedentes, acentuado por un proteccionismo en las economías desarrolladas que afectó sensiblemente los flujos de exportaciones del mundo pobre, y por el crecimiento exagerado de la deuda externa de sus países. Los años ochenta se conocieron como los de la década perdida. El país estaba descuadernado.

La crisis cobró tales dimensiones que los colombianos reclamaron a su dirigencia por una situación que se tornaba insostenible. Ese fue el origen de la Asamblea Constituyente de 1991. Un guerrillero llamado Oscar William Calvo la sugirió y otro, llamado Jaime Bateman, en frase muy doméstica, se refirió a un “sancocho nacional”. En carta abierta al país, el sector privado del Tolima pidió la convocatoria de la Constituyente y el movimiento estudiantil de la Séptima Papeleta se convirtió en gran protagonista del proceso.

Fue todo un propósito nacional. Para el ciudadano común se trataba de impedir la disolución del país y, sobre todo, propiciar su recuperación ética, política, institucional. Era preciso encuadernarlo. Algunos años antes un conocido dirigente gremial se había atrevido a decir que “la economía está bien, pero el país está mal”. La frase denotó, para algunos, realismo político. A mi me pareció más bien cínica, pero hizo carrera.

La nueva Constitución fue el gran remedio para la crisis. Las instituciones se legitimaron y el ciudadano común recuperó la confianza. El futuro podría construirse en términos que podían hacerlo mejor que el presente. La Carta del 91 encuadernó el país. Sin embargo, los gobiernos posteriores, desde entonces hasta hoy, lo desencuadernaron de nuevo. El escenario actual es peor que el de los años ochenta.

El país está desencuadernado y, sin embargo, la pregunta que se oye es: “¿quién puede derrotar a Petro?” Por Dios, si las cosas siguen como van no va a haber país para que gobierne Petro, ni para que gobierne nadie. La pregunta debe ser: ¿quién puede sacar al país de una crisis como esta, sin precedente alguno? Analizar el suceso de hace treinta años es un imperativo.

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Atenas(06773)30 de octubre de 2021 - 12:25 a. m.
Tal despelote posterior a la Constit. del 91 es obvio efecto de suponer q’ nuestros males se superan con la simple expedición de más normas. Es el efecto de pensar con el deseo, pues dejamos x fuera las causas o raíces q’ los determinan. Nuestro literalismo o ausencia de praxis es fatal precio q’ pagamos, y cuando llegan hombres pragmáticos como URIBE, pese al coste de las medidas, lo condenan.
Daniel(rvd59)29 de octubre de 2021 - 10:56 p. m.
Lo más importante es desmontarnos del uribismo, que se engolosinó con el poder y ha exprimido el país a su antojo, que se echó al bolsillo a todos los órganos de control. Aunque encuadernar el país no va a ser tarea fácil, al menos podemos volver a tener ilusión.
orlando(45745)29 de octubre de 2021 - 08:04 p. m.
Tenemos que encuadernar el país cambiando la clase dirigente que viene gobernando en los últimos 30 años, razón tiene la gente en ver a Petro como la salvación, espero que no nos desilucione, como la mayoría de políticos.
juan(9371)29 de octubre de 2021 - 01:52 p. m.
Quiénes desencuadernaron al país ? Los mismos que llevan más de 200 años en el poder y no sueltan la teta...
Pedro(86870)29 de octubre de 2021 - 11:59 a. m.
Gustavo Petro unido con Alejandro Gaviria. Una gran alianza para derrotar la desastroza política de los uribistas. ! El uribismo es lo más destructivo de Colombia
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