Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Llegó a mis manos un libro del autor colombiano Nelson González Ortega, nacido en Ibagué, pero residente en Oslo desde hace muchos años, donde se desempeña como profesor universitario de literaturas hispánicas.
González, quien tiene doctorado de la Universidad de Wisconsin-Madison-USA, analiza en su extensa obra (casi quinientas páginas) lo que, a su juicio, han sido los usos políticos de la historia y de la literatura colombianas en la construcción de la nación y en la subversión del discurso en las nuevas narrativas de la historia y de la literatura.
El trabajo de González se inicia en la historia europea y en su incidencia frente a la formación histórica y literaria del nuevo mundo. Luego estudia la construcción del concepto oficial de nación, historia y literatura por intelectuales criollos que, en el siglo XIX, convirtieron en fundacionales textos del pasado colombiano, en términos que crearon un concepto oficial de historia y literatura capaz de neutralizar la emergencia de una sociedad plural.
Más adelante estudia las estrategias narrativas usadas en el siglo XX por el novelista Gabriel García Márquez y por el historiador Álvaro Tirado Mejía para cuestionar y subvertir los criterios ideológicos y metodológicos de dicha historia oficial. Finalmente, examinan las técnicas empleadas por la novelista Laura Restrepo en la representación de la Colombia contemporánea.
En la muy interesante relación que hace González entre historia y literatura, esquematiza grandes secuencias temporales que recogen la administración colonial sin comunidad nacional; el Estado republicano independiente sin comunidad nacional, con la búsqueda de una idea democrática de nación; y la crisis institucional y social que ha impedido el establecimiento de un Estado-nación en Colombia suficientemente legítimo, más inclusivo y más democrático.
Se detiene en su visión de ciertos libros cuya naturaleza puede estar a medio camino entre literatura e historia, y establece relaciones metodológicas y discursivas entre la realidad y la ficción. Se refiere al discurso de obras como El caballero de El Dorado de Germán Arciniegas, para intentar establecer si se trata de una novela o de un texto histórico, y ante la imposibilidad de determinar con certeza su género, propone dos lecturas de dicho texto: una, como novela, en base a las teorías de György Lukács; y, la otra, como un libro de historia, conforme a las teorías de la Nueva Historia.
González se refiere en su libro también a las nuevas narrativas. Sobre todo a las nuevas narrativas de la historia y de la literatura que, a partir de la década de los sesentas contribuyeron a convertir los nuevos lectores en nuevos ciudadanos. No se sustrae González a las influencias de su generación crítica. Se pregunta por las consecuencias de la producción de nuevas narrativas literarias entendidas como versiones alternativas de la historia, capaces de hacerla entender desde una perspectiva democrática. No en vano la creación literaria se está expresando, con tanto fuerza, en la novela histórica.
*Ex senador, profesor universitario, atm@cidan.net
