Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

La colonización antioqueña

Augusto Trujillo Muñoz

04 de junio de 2015 - 11:00 p. m.

Este fin de semana, en Medellín, se realiza un encuentro de Academias de Historia.

PUBLICIDAD

La Academia local convocó a las cinco Academias de los departamentos en los cuales existe impronta histórica y cultural de los paisas, para dialogar en torno al significado de la colonización antioqueña como suceso creador. Los tres departamentos del antiguo Caldas, el Tolima y el Valle del Cauca recordarán, a través de sus respectivas Academias de Historia, los alcances de una auténtica proeza fundacional acontecida entre los siglos xix y xx.

James Parsons es el especialista que mejor ha tratado ese tema. Geógrafo de profesión, estudió la relación entre el pueblo de Antioquia y su entorno físico; así como entre el paisaje humano de los paisas y su diáspora voluntaria sobre la cordillera de los Andes. Estudió también la geografía y la historia de su colonización hacia el norte, en la salida antioqueña sobre el Urabá. Pero el Congreso de este fin de semana en Medellín se refiere a las migraciones hacia el sur.

Parsons encuentra que, a pesar de la expansión geográfica, los vínculos del paisa donde quiera que esté, se conectan con las montañas de Antioquía y con el valle de Medellín. El grueso de su población rural ha sido de pequeños terratenientes, en lo cual presenta contrastes con los latifundistas de otras regiones. Incluso considera que, desde el inicio de la colonización, los paisas dieron impulso a una tradición democrática del trabajo.

También hizo carrera su reputación, no solo de emprendedores sino de personas especialmente dotadas para los negocios y el comercio. Su orgullo principal dejo de ser la explotación minera o el cultivo del café, para centrarse en su sentido empresarial y, en particular, en su industria manufacturera. En un momento dado –escribe Parsons- la fábrica reemplazó a la finca como eje del mercado del trabajo.

La colonización antioqueña es producto de una conquista amable, acometida por tropillas familiares “pobretonas, ambiciosas y andariegas” que –en el decir de Eduardo Santa, otro estudioso del tema- abandonaban sus lares nativos dejando apenas a alguien que los cuidara, por si acaso fuera necesario el retorno. Casi nunca lo fue. Protagonizaron una gesta heroica pero alegre, esperanzadora, constructiva, generante de mitos movilizadores que siguen operando en el imaginario colectivo de los antioqueños.

Read more!

Ese es, tal vez, uno de los más grandes ejemplos que los paisas han dado al resto de sus compatriotas. Más allá de aciertos y errores, tienen un sentido optimista de la vida, un visión positiva del mundo que, ojalá, se extendiera por todo el país, en donde han echado raíz mitos dañinos: En el decir popular “la justicia es para los de ruana”, en la literatura es “la mala hora”, en la crónica secular “la violencia es una constante de nuestra historia”. Más que verdad, esos son mitos, mitos paralizantes.

Un poco como los gringos, con su mito de “el sueño americano”, los paisas nos han enseñado patriotismo cívico y sentido de emprendimiento. Esa línea estará presente, de seguro, en el Congreso convocado por la Academia Antioqueña de Historia. Y tiene un valioso plus intelectual: privilegia la historia de pueblos sobre la historia de hombres.

Read more!

*Ex senador, profesor universitario, @inefable1

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.