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“Petrificados”

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Augusto Trujillo Muñoz
19 de marzo de 2022 - 05:00 a. m.
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Así quedó el país: Petrificado en medio esta trampa binaria que lo polarizó artificialmente. Para un alto número de colombianos su patria está dividida entre buenos y malos. Por supuesto, cada uno cree pertenecer al sector de los buenos porque los malos son “los otros”. Tal fullería hizo carrera y nos metió en una suerte de guerra santa, malhadada y funesta, que impide acuerdos sobre lo fundamental o, al menos, consensos sobre mínimos. Quedamos prisioneros entre el radicalismo de Petro y la medianía de Fico.

Uno y otra son nefastos en política. En el radicalismo los árboles no dejan ver el bosque y en la medianía no interesa lo que se vea al frente. Aquél se resiste a desaprender, lo cual es clave en un mundo dinámico; y ésta siempre tiene la razón, lo cual hace inútil el diálogo. Así no se puede gobernar una sociedad compleja y plural como la nuestra.

Sergio Fajardo tiene una gran responsabilidad, pero me temo que no comenzó bien. Su fórmula vicepresidencial debe significar un importante mensaje para el país nacional. Pudo buscarla en la misma Coalición de la Esperanza, o en un colombiano ilustre, experimentado, con formación de estadista y capacidad real de ayudarle a tender puentes entre orillas distintas. Pero no parece avanzar en ese sentido. Requiere sabiduría, conexión con la psicología nacional y una gran dosis de imaginación para enderezar la política.

El país no aguanta otros cuatro años de polarización y confrontaciones. El presidente de la República no puede seguir siendo el director de un partido. Tiene que volver a ser vocero del conjunto de un país en que quepamos todos. Los múltiples sectores nacionales y regionales, con su diversidad de intereses contradictorios y, al mismo tiempo, legítimos. En Colombia, es preciso reducir algunas de las facultades presidenciales y recuperar la idea-fuerza de la autonomía regional, como lo quiso la Carta del 91, pero lo han desdibujado sus reformas y sus contrarreformas e incluso algunas de sus leyes y de sus jurisprudencias.

Tampoco los políticos pueden seguir mirando hacia el pasado para tomar decisiones o condicionar respaldos a los gobiernos nacional o territoriales. No tiene futuro un país en el cual sus dirigentes privilegian el odio sobre la cordialidad, la enemistad sobre la coexistencia, las posturas viscerales sobre las actitudes racionales. Por ahí volvió a aparecer el absurdo sobreideologísmo de algunos, pidiendo cosas como la supresión de la JEP o del mismo Congreso a cambio de apoyo político. ¿No les importa el Estado de derecho?

César Gaviria y Álvaro Uribe son los expresidentes con mayor influencia política en el país. Sin embargo, piensan más en las elecciones y en mantener la preeminencia que en el bienestar de los colombianos. Por esos sus candidatos son el otro Gaviria, Fico o Char, y no verdaderos estadistas. Humberto de la Calle, Juan Camilo Restrepo, Antonio Navarro, por ejemplo, son figuras experimentadas que ofrecen la garantía de su formación, de su idoneidad, de su experiencia. Están graduados en la universidad de la vida. Pero ya es poco lo que los expresidentes pueden hacer en ese sentido. Nos han metido en el peor de los mundos.

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javier(96673)21 de marzo de 2022 - 03:01 a. m.
¿Petro extremista? Otro que insiste en la misma cantaleta tergiversadora y mentirosa de quienes no quieren ningún cambio.
Imagin(14177)20 de marzo de 2022 - 03:48 a. m.
...Buscar una pensión digna para 3 millones de ancianos que desandan las calles pidiendo limosna, o empujando una carreta de verduras, o empujando un carrito de dulces NO es extremismo. Alejarnos del modelo extractivista contaminante NO es extremismo. Propender por una redistribución más justa de la riqueza nacional NO es extremismo. Son vainas de ELEMENTAL SENTIDO COMÚN.
Imagin(14177)20 de marzo de 2022 - 03:45 a. m.
En Colombia la polarización se da entre ese 10 % que siempre ha parasitado del erario público, y el 90% de la población que padece toda clase de afugias para apenas sobrevivir. Obviamente, la falsimedia nos va a vender una polarización 50 a 50 entre los partidarios de Uribe y los de Petro. Pero eso no es lo que ocurre en la realidad. Hay que salir a votar por el cambio. Pacto Histórico al poder.
Imagin(14177)20 de marzo de 2022 - 03:42 a. m.
Ninguna de las propuestas de Petro hace pensar en radicalismo. Implementar los acuerdos de paz NO es extremismo. Proponer educación gratuita NO es extremismo. Buscar una transición controlada hacia energías renovables NO es extremismo. Pugnar por una renta básica para los más vulnerables NO es extremismo. Pedir que Colombia sea una potencia mundial de la vida NO es extremismo...
  • Imagin(14177)20 de marzo de 2022 - 03:48 a. m.
    ...Buscar una pensión digna para 3 millones de ancianos que desandan las calles pidiendo limosna, o empujando una carreta de verduras, o empujando un carrito de dulces NO es extremismo. Alejarnos del modelo extractivista NO es extremismo. Propender por una redistribución más justa de la riqueza nacional NO es extremismo. Son vainas de ELEMENTAL SENTIDO COMÚN.
Jorge(99487)20 de marzo de 2022 - 12:16 a. m.
Señor Trujillo: Es hora que desmontemos este cuento, hay polarización política cuando dos fuerzas en igualdad de condiciones viven enfrentadas; la una por ejemplo domina el Legislativo y la otra el ejecutivo como a veces pasa en EEUU. En nuestro caso la derecha siempre ha gobernado sin oposición alguna. Han eliminado las propuestas socialdemócratas a sangre y fuego, y usted defiende el continuismo
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