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Una lección para Bolivia

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Augusto Trujillo Muñoz
18 de septiembre de 2008 - 08:32 p. m.
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Desde el momento de la constitución de “Unasur” en Brasilia el pasado 3 de mayo, el Presidente Lula como anfitrión y la Presidenta Bachelet como primera autoridad pro-témpore, hicieron énfasis en la necesidad de construir consensos.

Es preciso, dijo la jefa de Estado chilena, “entender que no hay avances si no hay acuerdos,  y que las imposiciones se desvanecen con el tiempo”. Sin acuerdos previos, agregó, América del sur no tendrá una voz firme y fuerte en los escenarios del nuevo orden mundial.

Unasur afirmó su decisión de construir una identidad y ciudadanía suramericanas y desarrollar un espacio regional adecuado para un trabajo común a base de diálogo político, inclusión social y desarrollo sostenible. Declaró, además, estar conformada por naciones multiétnicas, plurilingües, multiculturales, en lo que significa clara conciencia de una diversidad que condiciona el proceso interno de cada uno de los países que lo integran, su desarrollo, sus conflictos y, por lo tanto, la conducta de sus gobernantes. Unasur es una asociación de diversidades pero cada uno de sus miembros también lo es.

Los jefes de Estado reunidos en la capital chilena hicieron lo que tenían que hacer: Respaldar al gobierno legítimo del Presidente Morales y expresar su decisión de acompañar a Bolivia en la necesidad de recuperar el diálogo interno. Los bolivianos han de ser concientes de que hay dos Bolivias. Incluso más de dos, si se mira el proyecto de su nueva constitución. Y su gobierno no puede ignorar que esas dos –y las demás- partes de su conflicto  tienen derecho a ser oídas y a ambas –o a todas- se les deben reconocer sus intereses legítimos.

Yo miro a Evo Morales y al proceso que se cumple en su país con la simpatía de quien quiere que su gestión sea coronada por el éxito. Él representa a unos pueblos con devenir milenario, pero excluidos hasta de su propia historia durante siglos. Ahora están en el momento justo de recuperar un centro de gravedad que siempre les ha sido esquivo. Bolivia es una patria multinacional que, por lo mismo, se funda en “el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico”, según se repite entre sus intelectuales más progresistas. Su diversidad es mucho más complementaria que excluyente.

A pesar de lo que Morales significa, no puede olvidar que su rol de gobernante lo condiciona. Igualmente condiciona a los prefectos. Por eso preocupan tanto las declaraciones de la ministra de Justicia contra el Prefecto de Pando, como las de éste contra el gobierno nacional. Ambas están animadas por el odio visceral y no por la argumentación política. Las elites ya no pueden perpetuarse en el poder por la fuerza. Pero los pueblos originarios tampoco pueden gobernar declarándose a favor de la venganza, cuando deben declarase a favor de la justicia.

El prefecto Leopoldo Fernández defiende los intereses autonómicos de su provincia pero asume pasmosa neutralidad frente a una masacre que cegó vidas de campesinos. La ministra Celima Torrico defiende los derechos de las mayorías bolivianas pero desconoce los de las minorías, a las cuales pretende someter con imposiciones. Ninguno de los dos entiende que, sobre todo en momentos de crisis, es necesario construir acuerdos: como lo dijo Bachelet en Brasilia “las imposiciones se desvanecen con el tiempo”. O se inflaman hasta producir un estallido social incontrolable. La democracia es una ruta de doble vía.

Las últimas noticias son esperanzadoras. Ojalá los bolivianos privilegien el diálogo y logren acuerdos en medio de sus diferencias. En ese sentido Unasur le dio ejemplo a Bolivia. Salió tan bien librada en su primera gran gestión regional, como mal esta quedando la OEA en su papel hemisférico. A pesar de sus diferencias internas, Unasur supo hacer esfuerzos para construir agenda común. La OEA, en cambio, prisionera de la agenda norteamericana, no logra hacer complementarios los intereses de unos pueblos en formación con los de la primera potencia del mundo. Será que no lo son?.

Ex senador, profesor universitario.

atm@cidan.net

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