Publicidad
16 Feb 2021 - 6:15 a. m.

La carrera por las vacunas

En enero empezó la carrera de vacunación en el mundo. Coronavac, AstraZeneca, Pfizer y Sputinik V pasaron a ser nombres reiterativos en las conversaciones cotidianas de una población ansiosa por regresar a la vida que, desde 2020, avanza digitalmente, en las pantallas de los computadores, el trabajo remoto y la lucha por la supervivencia en las calles.

Según información de la Universidad Johns Hopkins, más de 108 millones de personas se han contagiado y 2,3 millones han fallecido en el mundo a causa de la pandemia de coronavirus. El COVID-19 ha puesto al desnudo las históricas asimetrías de la sociedad global.

La OMS afirma que hay un déficit de financiación de US$28.000 millones que ha dificultado la entrega de vacunas contra el coronavirus a los países más pobres. Los países ricos, como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Japón han comprado el 82 % de las vacunas de Pfizer. Mientras ellos logran garantizar las dosis de vacunas necesarias para inmunizar su población, gran parte del mundo tendrá que esperar. Se clama por la solidaridad de los pueblos.

En los últimos días, más de 50 países iniciaron el proceso de vacunación. Esos 50 representan 56 % de la población mundial.

Estados Unidos lidera esa carrera. De acuerdo con datos de Our World in Data, hasta el 20 de enero ya habían aplicado 16,5 millones de dosis, equivalentes al 30 % de todas las dosis del mundo. Por su parte, Israel aparece en ese escenario como el país con mayor tasa de vacunación, pues ya inmunizó el 27 % de su población. Proporcionalmente, un número siete veces mayor que la tasa de vacunación de Estados Unidos. Después de Israel aparece Emiratos Árabes, que ya vacunó un 19 % de su población.

Sin embargo, el 44 % restante no tiene ninguna señal clara de cuándo eso podrá ocurrir. La disyuntiva débil y fuerte, poderoso y pobre vuelve a cumplir un rol significativo en esa carrera. Adicionalmente, la gestión de los gobiernos ha marcado la largada en esa disputa que, al fin y al cabo, tiene como objetivo garantizar a sus respectivas poblaciones el derecho a inmunizarse.

Por otro lado, en varias partes del mundo la crisis sanitaria abrió una nueva puerta para esquemas de corrupción. Ahora, quién diría, las coimas son establecidas en la adquisición de aparatos médicos, importación de tapabocas, vacunación y ayuda económica a las poblaciones más vulnerables. La salud se volvió una nueva tarima para actuación de populistas y no populistas, corruptos y corruptores alrededor del mundo.

El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó al Le Journal du Dimanche que solo se puede ganar la “guerra mundial contra la pandemia por medio de una mayor cooperación internacional”. Agregó que “debemos trabajar con los chinos y los rusos para que las vacunas desarrolladas por sus científicos encajen en este gran esfuerzo multilateral contra la pandemia, tan pronto como hayan sido objeto de las certificaciones necesarias por parte de la OMS”.

Sin sombra de dudas, el desafío actual es garantizar que estas vacunas sean accesibles a las personas de todo el mundo, tanto de los países ricos como de los países pobres. No sobra recordar que las vacunas fueron creadas para salvar vidas y a la hora de comprarlas no se debería considerar la ideología de los gobiernos de origen.

Ojalá lo entiendan pronto. ¡Aún es tiempo!

Profesora Universidad Externado de Colombia.

Síguenos en Google Noticias

Temas relacionados

VacunasCoronavirusInequidad