Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Antes del mar estaba el río

Beatriz Vanegas Athías

04 de octubre de 2022 - 12:00 a. m.

Antes del mar estuvo el río en mi vida. Era un río que corría sereno y sostenía plácido una superficie floral de tarullas en un evidente intento de convertirse en llanura. El río se llamaba Cauca y se desprendía con generosidad de una parte de sí para obsequiar al pueblo donde crecí un afluente llamado Caño Mojana. Así que antes del río estuvo un caño o un fragmento del gran río que, a su vez, debía su existencia al mar Caribe imaginado hasta que tuve doce años. Porque a esa edad viajé a Cartagena, ni siquiera fue mi primer mar el de Tolú o Coveñas, los mares de mi departamento. Muy temprano supe entonces que no es lo mismo ser costeña de río que ser costeña de mar. Supe también que todos los mares son distintos: soberbio y gris oscuro el de Tolú; azul celeste y sereno el de Coveñas y una mezcla de los dos mi primer mar, el mar cartagenero.

PUBLICIDAD

Como muchos de los actos y percepciones de la vida en mi país, existe cierta creencia infundada que otorga mayor categoría a los costeños que poseen mar. Por ello me acostumbré a que me llamaran costeña de agua dulce, primero me emputaba, pero después vino la aceptación risueña del epíteto. Así que a estas alturas de mi existencia no hallo ya desprestigio alguno en aquella clasificación, por el contrario: era (es) un privilegio hundirse en aquellas aguas sin asomo de sal que bien podían convertirse en aguas para depositar en esos vientres de la tierra llamados tinajeras y que calmaban la sed de los pueblerinos ante la constante y eterna ausencia de un acueducto que nos brindara agua potable. Ser de río te conducía hacia la posibilidad de imaginarte el mar porque tu cerebro ordenaba transformar aquellas corrientes color chocolate en las verdes azulosas aguas del mar. Ser de río fue una suerte de antesala al majestuoso encuentro con el mar o con la mar.

El mar entonces salió a mi encuentro. O mejor: al mar lo encontré en mi adolescencia y supe entonces que podía ser agresivo, que para llegar a él había que caminar por playas que te escoriaban la planta de los pies, que la felicidad de levitar cuando una ola te levantaba luego se pagaba con una piel enrojecida por la sal y un sol abrasador que parecía tu enemigo. Pero, como decía mi abuela, que todo lo analizaba y resolvía con refranes: “Quien quiere marrones, aguanta tirones”. No entendía mucho la analogía porque no había literalmente nada marrón en la aventura de bañarse en la mar y terminar exhausta con la piel tan tostada que una caricia sería lo más parecido a una bofetada. Pero los refranes eran y son las argumentaciones de los seres que, como mi abuela, se creían sabios por el hecho de tener más de setenta años.

Read more!

Supe que el mar podía poseerme. Supe que la mar podía poseerme cuando en 1999 vi La Odisea del director Andrei Konchalovsky. Allí, la bellísima Greta Scacchi encarnaba a Penélope, quien, desesperada por la ausencia de caricias, va hasta la orilla del mar, se abre de piernas y la mar la posee ante la falta de Ulises. Tiempo después en ese mar juguetón que no se conforma con tener un solo verde, el mar de San Andrés, tuve un indicio también del placer que pudo haber sentido aquella Penélope triste.

Hoy vivo a la orilla sedosa de un mar estático con unas olas que atraviesan el cielo y que a veces es verde oscuro; otras, verde claro; o a veces se hallan sus crestas tapizadas de nubes blancas a las que temo se cuelguen un día y salgan volando. Dicen que este mar te encierra, que te hace feroz y agreste, pero a mí este mar de montañas que me rodea no me aprisiona, ni tampoco me ha vuelto tosca, porque hay un río que me preparó para un mar cuando era niña y que aún llevo dentro. No me encierra este mar de montañas que habito hoy porque tuve un río y tuve un mar que me quisieron cuando niña y, como dice el poeta Raúl Gómez Jattin, eso quiere decir para siempre.

Read more!
Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.