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Historia de perros (II)

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Beatriz Vanegas Athías
09 de febrero de 2021 - 03:00 a. m.
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La autora inglesa Jenny Diski, en su bello y recomendable libro Lo que no sé de los animales, dice que “lo que todos los pueblos de la Tierra parecen tener claro es que los hombres y los animales se necesitan mutuamente y, al mismo tiempo, están enfrentados”. La literatura se ha encargado de representar tanto esa necesidad, como el mencionado enfrentamiento que, en última, convierte al ser humano en el más infame depredador. Lo dijo Gloria Fuertes: No olvidéis que el hombre/es el único animal que bebe sin tener sed/que mata sin tener hambre. / Total: No olvides que el hombre es el único animal...

En esta tensión necesidad-enfrentamiento, el perro es reivindicado. La poeta y ensayista argentina Diana Bellessi muy atenta siempre a la observación de los seres no humanos (el jardín, las aves, los insectos) nos ha obsequiado quizás dos de los más hermosos poemas sobre la manera cómo el humano depende de su animal, en este caso, de su perra. De estar juntas la humana y su perra. Se trata de los poemas “La desaparición de Talita Kumi” y “La aparición de Talita Kumi”. Toda una saga de la desesperación individual ante la pérdida de la perra compañera. De la necesidad mutua. Una saga que justamente por ser personal e íntima se vuelve universal: La casa está vacía y yo, una bolsa vieja que se llena/con mis lágrimas, Talita Kumi, que escapaste al monte/ o caíste al río a las siete de la tarde del día once. (…) Y luego, en el poema del regreso, del retorno de la alegría: Río y no me salen las palabras frente a vos, /Talita Kumi, / las patas embarradas y sangre en las orejas/estás de vuelta en casa/ tres días sin comer perdida en los juncales/ (…)

En “Señor y perro”, un cuento (mejor una novela corta) del escritor alemán Thomas Mann, el personaje humano trata de entender las leyes que rigen el comportamiento de su perro Bauschan. Lo logra, en parte, al predecir con exactitud las reacciones que tendrá al interactuar con los humanos. Pero ese sutil y silencioso diálogo entre humano y perro sufre una suerte de fractura porque al humano le resulta casi imposible legislar sobre el deber primitivo e ineluctable que -sin importar el tamaño del desconocido, la visible ferocidad de sus colmillos o, por el contrario, la debilidad de su porte- llevan a Bauschan a confrontar al otro. No, el amo no logra explicarse la repentina abolición de la limitante que supone la correa, así que se deja llevar por el libertinaje que implica que Bauschan -un perro tan bien criado- le huela el ano a cuanto chandoso se encuentre.

Tales experiencias vividas entre el amo y el perro Bauschan lo llevan a concluir que: “Los animales son más francos y naturales que nosotros, y por consiguiente, hasta cierto punto, más humanos en la expresión corporal de su estado anímico; ciertos giros que entre nosotros subsisten todavía y que no son más que valores morales heredados y metáforas tienen en ellos aplicación literal, en modo alguno en sentido figurado, hecho que no deja de tener su encanto ante nuestros ojos”.

COLETILLA: Arley Povea Ramos de 24 años, fue asesinado por dos uniformados de la Policía en la vereda El Agengibe del municipio de Majagual en la Mojana sucreña el día seis de febrero, según contó Reinaldo Galvis, testigo de los hechos a la personera municipal Diana Chávez Bueno. Cuando cierro esta columna, se realiza una marcha pacífica para exigir justicia (¡Ay!).

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