Publicidad

La alegría

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Beatriz Vanegas Athías
26 de julio de 2022 - 05:01 a. m.
"Colombia es un país que eligió por primera vez en muchas décadas sin miedo y sí con la alegría y la esperanza inflada" - Beatriz Vanegas
"Colombia es un país que eligió por primera vez en muchas décadas sin miedo y sí con la alegría y la esperanza inflada" - Beatriz Vanegas
Foto: Óscar Pérez
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

He estado ausente de esta ventana porque mi cuerpo me dio señales que debo respetarlo más y por ello decidió enfermarse. Muchas enfermedades surgen del irrespeto y la desatención que tenemos con nosotras mismas. Pero heme aquí de nuevo más respetuosa con mi cerebro, mi estómago, mis piernas y, en consecuencia, un poco más sana. Desde aquel lejano ya (pero a la vez cercano) 19 de junio en que la alegría se tomó a más de once millones de colombianos con el triunfo de Gustavo Petro y Francia Márquez he tenido atorada la palabra sonriente y grata que me permita nombrar esa alegría inédita en lo que va de mi vida, yo que estaba acostumbrada (como muchos colombianos) a un transcurrir trágico, es decir, a no poder hacer nada para variar un destino signado por la inequidad y la muerte violenta.

Confieso que esa tarde del domingo 19 estaba con dos entrañables amigas en la ciudad de Piedecuesta, lugar de origen del candidato contendor. Nos fuimos a esperar el resultado en la casa Petro-Francia en donde había personas de todos los colores y sabores. El taxista que nos llevaba era un rodolfista vergonzante, pero sereno y sonriente con la malevolencia de quien se siente triunfador. Por fortuna no fue así. Y cuarenta minutos después fue la explosión de colores, el llanto, la risa, los abrazos que no paraban como si estuviéramos poniéndonos al día por tantos brazos caídos o levantados y nunca entrelazados con confianza y emoción.

La alegría que aún embarga a muchos colombianos, sin embargo, parece no alcanzar a tocar la mezquindad de las figuras que conforman el Centro Democrático y a cierta prensa incapaz de imaginar un país menos racista, menos clasista, sin masacres y verdaderamente con el saber como un capital para vivir con dignidad. Esta prensa de cabina y estudio, bien pagada por quienes han hecho de la miseria un ideal de vida debe empezar a deconstruirse porque ya se quedó atrás de los tiempos modernos que corren más rápido que sus lecturas anacrónicas del país que habitan.

La alegría que aún invade a muchos colombianos no llega aún a una flaca y cavernaria oposición para quien es costumbre la indignidad, la miserableza y que las mujeres no sean consideradas un florero. Es inconcebible verlas con voz decidida como las elegidas por el Pacto Histórico. Mujeres que imaginan a la política con ideales de bienestar común y le hacen mutis al Estado corporativo. Mujeres con una agenda inimaginada (el cuidado de los ríos, montes, páramos, mares, montañas; de los animales; la soberanía alimentaria; la energía limpia; la salud como derecho; la cultura como un capital de la imaginación, etc.) durante los gobiernos gerenciados por una derecha guerrerista.

Es una alegría, es una verdadera tranquilidad saberse representado(a) por Francia Márquez, por Aída Avella, por Isabel Cristina Zuleta, Andrea Padilla, Piedad Córdoba, Cha Dorina, Gloria Flórez, María José Pizarro, Katherine Miranda, Carolina Corcho, Susana Muhammad, Patricia Ariza, Cecilia López, Clara López. O por Leonor Zalabata, Patricia Tobón, Giovani Yule, Álvaro Leyva, Luis Gilberto Murillo, José Antonio Ocampo, Iván Velásquez.

No son diosas, ni dioses. No hacen magia. Pero son mujeres y hombres (y los que faltan por designar y por mencionar en esta columna) conscientes del momento y de la responsabilidad histórica que tienen con un país que eligió por primera vez en muchas décadas sin miedo y sí con la alegría y la esperanza inflada. Todas y todos quienes creemos que vivir no es sobrevivir ni resistir como se nos ha acostumbrado debemos ayudar a que esta alegría no se desvanezca y que seamos por fin un país en el que la vida sí valga.

COLETILLA: A partir de mañana miércoles 27 de julio estará en librerías mi primera novela Dónde estará la vida que no recuerdo publicada por Planeta en su sello TusQuets. Cómprenla, me quedó muy bella.

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.