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El “paquete” de Abelardo

Blanca Inés Durán

28 de mayo de 2026 - 12:04 a. m.

Abelardo es, como lo dije en una columna del 5 de marzo de este año, un candidato que empaquetó el modelo Trump, y está armando el MAGA criollo. Es el mismo modelo de la campaña que llevó a Miley, Bolsonaro y Bukele a la presidencia de sus respectivos países.

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La estrategia es calcada. Trump dijo que podía “agarrar a las mujeres por la cuca”, Abelardo le muestra su “paquete” a una periodista. Trump hace sus mítines políticos como si fueran un show, Abelardo los hace como si fueran un concierto del festival vallenato, con fuegos artificiales y juego de drones. Trump vende tenis y biblias, Abelardo vende zapatos y relojes, todos compiten por cuál es más lobo y de peor gusto.

Pero no es lo único que copió. Al igual que en la campaña de Trump en 2016, su estrategia digital incluye ataques digitales de cuentas favorables a De la Espriella para tumbar las cuentas en redes sociales de quien ose ventilar sus relaciones con paramilitares, narcotraficantes, con Alex Saab, así como su papel en el desfalco de DMG. Así le pasó a la periodista María Jimena Duzán, que estuvo a punto de perder su canal de Youtube después de publicar allí una columna de opinión que no era favorable al candidato.

La estrategia digital incluye contratar a la firma Atlas Intel, que luego saca mediciones muy favorables y lo ha inflado, hasta el punto en que lo ha llevado al segundo lugar en las encuestas. Soy consciente de que esta columna, y las de muchos otros columnistas que han escrito advirtiendo del riesgo de que este personaje llegue a la presidencia, lo inflan más en redes, y su popularidad sigue creciendo. Entre más ataques recibe, más lo inflan las mediciones que no encuestan a la gente, sino que miden su presencia en internet.

Lo preocupante es que hoy, después de diez años de Trump en la política, así como de un gobierno de Bolsonaro, otro de Milei y lo que parece ser un largo reinado de Bukele, sabemos cómo termina esto. Los gobiernos de la nueva derecha no buscan traer orden y bienestar, sino gobernar a través del caos. Cada escandalo nuevo tapa el de la semana anterior, dejando esta situación de confusión constante e intoxicación de información en la que vivimos.

Como lo dijo el escritor Carlos Granés, “regalarle la lucha por la libertad a una nueva derecha cada vez más hostil a la modernidad liberal y al orden mundial de posguerra, ha sido un error imperdonable”.

Abelardo también encaja dentro del tipo de gobernante que tiene la meta clara de enriquecerse mientras esté en el poder. Así como Milei se enriqueció ofreciendo una criptomoneda con la que estafó a miles de incautos que la compraron, y así como Trump ha usado su gobierno para expandir sus negocios de bienes raíces y criptomonedas, no me queda la menor duda de que Abelardo hará lo mismo.

A esto lo llamaron Alexander Cooley y Daniel Nexon “la era de la cleptocracia” en un artículo en la revista Foreign Affairs de marzo de 2026. Allí explican que detrás de cada movimiento del gobierno Trump hay una acción clara para enriquecerse él, su familia y su círculo cercano de amigos. “La política internacional de Estados Unidos está ahora subordinada a los intereses privados del presidente y sus aliados” dicen en el artículo. Algunos analistas consideran que la fortuna de Trump ha aumentado entre 1,4 y 4,2 billones de dólares durante su presidencia.

Por mi parte, después de ver esta campaña presidencial (que se ha hecho eterna), marcada por la falta de debate y llena de videos de inteligencia artificial y desinformaciones, me mantengo firme con mi candidata. Estoy segura de que Claudia López, con quien trabajé en su alcaldía como directora del IDRD, es la mejor opción para Colombia.

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Es una lástima que su discurso moderado, sus propuestas pragmáticas y su posición firme contra la corrupción, con las cuales gobernó a Bogotá, hoy no marque en unas encuestas cada vez más turbias, de las que no se sabe si miden tendencias o las fabrican. Pero su voz constructiva y conciliadora se necesita, ya sea en el gobierno o en la oposición.

Adenda: es una alegría ver a los trenes del metro rodando. Es la mejor prueba de que necesitamos soluciones verdaderas más allá del color político del mandatario de turno. No dejemos que nos embolaten la segunda y la tercera línea ni los Regiotram, que tanto necesitamos para hacer Bogotá más vivible.

Por Blanca Inés Durán

Bogotanóloga, ingeniera industrial y gestora pública.
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