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En toda batalla hay muertos

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Blanca Inés Durán
27 de agosto de 2026 - 05:00 a. m.
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Siempre me ha molestado la violencia, la guerra, el deseo de eliminar al otro. Cada momento histórico que resalta la importancia de una batalla o una confrontación a una eliminación de un grupo de personas, me parece repulsivo. Por eso, cuando escuché la frase “batalla cultural” supe de inmediato que estábamos ante un gobierno con el que no iba a estar de acuerdo.

El gobierno de Abelardo de la Espriella ha sido muy claro desde la campaña: hará de este país una “patria milagro”, es decir, un país nacionalista, religioso y excluyente, porque los milagros sólo le ocurren a los creyentes y para lograr un milagro se necesita un gran número de creyentes.

Sus nombramientos han sido una demostración de ese país que se imaginan, pastores, fanáticos, activistas de redes que insultan y discriminan, todos dispuestos a pararse “firmes” por su presidente, como si de un comandante en plena guerra se tratara.

Por eso, los nombramientos de una mujer cristiana que promovió el referendo contra la adopción igualitaria como ministra de Educación y de una mujer con experiencia en derecho tributario y empresa privada al frente del ICBF no son extraños sino coherentes.

En ese sentido, el Gobierno De la Espriella ha sido muy rápido, la ministra ya salió a decir que eliminaría la “ideología de género” de la educación y la directora salió a borrar un mural y eliminar la palabra niñas de las comunicaciones internas porque esa entidad no debe promover ninguna “ideología” es decir, ejercen una ideología negando que exista.

Esas actuaciones y la forma como ha respondido la oposición me recuerdan mucho a Lakoff y su libro “No pienses en elefantes”. Intente por favor, lector o lectora, no pensar en un elefante mientras lee esto, seguramente ya por su cabeza pasaron las orejas, la trompa y las patas de un gran elefante. Eso mismo pasa cuando tratamos de criticar el lenguaje y la ideología de esta nueva derecha usando los mismos argumentos y marcos de referencia que ellos inventaron.

Mientras ellos han preparado todo un marco de referencia que hace que las personas piensen en un pasado prodigioso en el que todos eran felices y tenían familias perfectas y para eso usan frases como “proteger a la familia” (refiriéndose a una familia que casi no existe en Colombia donde, según el DANE, el 46,4 % de hogares tienen jefatura femenina), o hablan de no politizar la niñez, mientras anuncian que van a “erradicar” de los colegios la educación sexual con enfoque de género, sin mostrar todavía ninguna evidencia pública de lo que dicen haber encontrado. Mientras tanto, la oposición saca largos videos hablando con las palabras de esta narrativa.

Cuando la oposición acepta hablar de “ideología de género” en lugar de llamar las cosas por su nombre, es decir, discriminación y fanatismo religioso, lo que hacen es promover ese mismo marco de referencia que ellos usan.

Incluso yo, que estoy criticando que caigamos en la trampa de repetir sus palabras y su marco de referencia, no puedo evitar usar la palabra “batalla” para hacer este artículo, así de fuerte es el marco que se inventaron.

Necesitamos dejar de caer en el juego del gobierno y no usar sus mismos términos sino mostrar la realidad: que ese lenguaje es una forma disfrazada de machismo, discriminación, fanatismo religioso y ganas de eliminar a todos aquellos que no pensemos como ellos, por eso hablan de “batalla”.

Nosotros debemos seguir hablando de derechos, de diversidad, de libertad de cultos, de un país laico, de educación con libertad de cátedra y de lenguaje incluyente en el que se nombren las niñas porque tienen formas de violencia diferentes a las de los niños. Nuestra única batalla es contra las mentiras que se multiplicarán en esta administración.

Blanca Inés Durán

Por Blanca Inés Durán

Bogotanóloga, ingeniera industrial y gestora pública.
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