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¿Quién manda en Colombia?

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Blanca Inés Durán
30 de abril de 2026 - 05:23 a. m.
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Por fin una rigurosa investigación académica nos confirma lo que todos los colombianos hemos sabido toda la vida: que en nuestro país el poder se ha concentrado en una élite de 119 familias, y que en sus manos se ha decidido el destino de 51 millones de personas.

Uno de los libros que mayor impacto traerá este año durante la Feria del Libro de Bogotá es ¿Quién manda en Colombia?, escrito por los investigadores Jenny Pearce y Juan David Velasco. Este libro describe, con rigor académico, una taxonomía de las élites que han gobernado nuestro país.

Según los autores, esta élite que concentra el poder en nuestro país no es un grupo unido que toma decisiones de manera consensuada, sino una serie de familias y grupos que crean una constelación que gravita en torno a múltiples intereses.

Esta investigación académica rigurosa confirma lo que todos los colombianos de a pie sabemos: que el poder en Colombia está concentrado en unas pocas familias o clanes políticos, y que, a pesar de sus peleas y desencuentros, siempre encuentran la manera de llegar a acuerdos para conservar el poder que los beneficia como élite y por encima del bienestar de las mayorías.

Allí se citan múltiples ejemplos, desde el Pacto de Chicoral hasta las contrarreformas agrarias, y se evidencia cómo los cambios que necesita el país siempre han sido sofocados – o por lo menos limitados - por estas élites, para mantener sus cuotas de poder.

Eso no significa que el resto del país por fuera de estas familias se hayan quedado cruzados de brazos. En el aparte “La organización social cívica: el surgimiento y los retos de la construcción de una contrahegemonía autónoma”, los autores hablan sobre los movimientos sociales que se organizaron “desde sus propias experiencias de exclusión, desigualdad, y marginación”.

Es claro que, cuando se estudia la historia de nuestro país bajo esta luz, la violencia cobra mucho sentido. Este enfrentamiento entre hegemonía y contrahegemonía ofrece muchas explicaciones sobre las dinámicas de violencia que hemos vivido tanto en el campo como en las ciudades.

Este libro cobra una relevancia particularmente importante en este año de elecciones presidenciales. Dentro de la carrera tenemos a Paloma Valencia, nieta del expresidente Guillermo León Valencia, una clara muestra del linaje familiar que ha mantenido el poder político y económico, y que su plan de gobierno es una completa contradicción, pues nos propone construir un mejor país con las mismas políticas que han perdurado en los 216 años de nuestra república, que han generado una de las sociedades más desiguales y de concentración de poder y riqueza del mundo.

¿Cómo construir un país más equitativo con las mismas políticas que lo han hecho desigual? ¿Cómo hacer un país más inclusivo con una candidata que propuso dividir al departamento del Cauca entre blancos e indígenas?

Difícil construir un país diferente eligiendo a las mismas élites. Aquellas que nunca cogieron un bus para ir a la universidad, que nunca se amontonaron en un Transmilenio a hora pico, ni almorzaron corrientazo ni trabajaron para pagar su ICETEX. Como lo explica el libro, se forman en el exterior gracias a sus fortunas familiares, y luego aterrizan en Colombia para gobernar, como si fuera su destino manifiesto.

Este libro me confirma la importancia de elegir a una candidata como Claudia López, con la que tuve el privilegio de trabajar durante su alcaldía. Una candidata que no viene de las élites, sino de las clases populares, pero que sabe lo que es gobernar para las mayorías. Que tiene una propuesta clara de salud porque sabe lo que es tratarse una enfermedad en una EPS, que conoce el sistema de educación porque su mamá es maestra, y que si estudió en el exterior fue por sus méritos académicos, no por el colchón financiero que le dejaron sus antepasados. Necesitamos un gobierno que no venga de las élites, pero que si sepa lo que hace.

Blanca Inés Durán

Por Blanca Inés Durán

Bogotanóloga, ingeniera industrial y gestora pública.
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