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Regiotram del norte: nuevo bloqueo del gobierno Galán

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Blanca Inés Durán
14 de mayo de 2026 - 05:05 a. m.
“Alcalde Galán, ¿qué le falta al Regiotram para que su administración se digne a ponerlo en marcha?”: Blanca Inés Durán.
“Alcalde Galán, ¿qué le falta al Regiotram para que su administración se digne a ponerlo en marcha?”: Blanca Inés Durán.
Foto: Óscar Pérez
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Ya sea por desidia o por ineficiencia, el gobierno Galán demuestra una vez más que no está interesado en ejecutar las obras que necesita Bogotá para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Colombia nunca se ha caracterizado por su planeación o su coordinación interinstitucional. A menudo presenciamos obras millonarias que terminan sin uso por muchos años, como el puente de la avenida novena con 112, que estuvo 20 años sin uso porque no estaban listas las vías que lo conectaban, o proyectos paralizados por la falta de un permiso, una licencia ambiental o cualquier trámite administrativo que las entidades inventen por el camino.

Nuestros senderos institucionales son más enredados que nuestra propia geografía; por ello, la infraestructura de transporte ha sido históricamente ineficiente, especialmente cuando los intereses de unos pocos priman sobre los de la mayoría.

El caso de los ferrocarriles nacionales es emblemático. Siendo el medio de transporte más económico y sostenible, símbolo del progreso de los países desarrollados, en Colombia fue asfixiado porque los intereses de constructores de vías y propietarios de camiones se atravesaron en su camino, a lo que se le sumó la corrupción y la desconexión estatal.

Desde los años 20 del siglo pasado, el país tuvo la oportunidad de oro de construir un sistema férreo moderno con la plata de la indemnización que Estados Unidos pagó por Panamá, pero la falta de visión integral resultó en obras inconexas y pedazos regionales destinados a pagar favores políticos. Lo que siguió fue una quiebra alimentada por la corrupción que dejó solo vías abandonadas como cicatrices en el paisaje.

Por eso, el Regiotram del Norte es una obra tan importante: un tren eléctrico que promete conectar a Bogotá con la sabana y revivir la esperanza férrea. Sin embargo, parece que alguien quiere aguar la fiesta. La administración del alcalde Galán adoptó la estrategia de inacción, esperando que los plazos venzan para eludir la ejecución.

Durante más de dos años, el Distrito ha tenido la oportunidad de realizar comentarios técnicos y avanzar en los estudios de intermodalidad con el metro y Transmilenio. En su lugar, el silencio administrativo ha imperado, para ahora culpar a terceros y argumentar que el proyecto no conviene a la ciudad. La misma directora de Planeación Nacional, Natalia Molina, confirmó que la nación esperó hasta el límite legal para que Bogotá se sumara.

No es la única obra con la que se está haciendo eso. El velódromo de Gibraltar, el CEFE del mismo sector, el corredor verde de la carrera Séptima y otros tantos ejemplos, muestran que la administración no dice que no, pero tampoco actúa; es decir, ni hace ni deja hacer.

¿Cómo es posible que un tren que movilizará a 187.000 personas diarias y aliviará el caos del norte no sea conveniente? Cualquier persona que vive en Zipaquirá, Cajicá, Chía o el norte de Bogotá y pierde horas de su vida en el trancón de la autopista norte puede confirmar la importancia de este proyecto.

Cabe preguntarse entonces si la inacción de la administración Galán lo que busca es no afectar el modelo de negocio de transporte actual. Una vez más, la falta de planeación y los intereses privados se oponen a una alternativa limpia y efectiva para una ciudadanía que ya no soporta más contaminación ni más trancones.

Alcalde Galán, ¿qué le falta al Regiotram para que su administración se digne a ponerlo en marcha? Todos los reparos técnicos son completamente salvables, si sus secretarios tienen la voluntad de sentarse a concertar con la Nación y la Gobernación de Cundinamarca. ¿Tendrán las y los bogotanos que esperar a que termine su mandato para poder sacar adelante esta obra? Ojalá que con los recursos actuales no se repita la historia de la indemnización de Panamá y no terminemos, de nuevo, viendo cómo el progreso se descarrila entre obras inconclusas y falta de voluntad política.

Blanca Inés Durán

Por Blanca Inés Durán

Bogotanóloga, ingeniera industrial y gestora pública.
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Elvis Rojas Ruiz(21348)16 de mayo de 2026 - 03:59 a. m.
Muy clara la columnista. Alcalde, menos ruedas de prensa, cartas y declaraciones. Bogota y La Sabana necesitan el Regiotram Norte, actúe y deje su ego, piense en el,bien de todos y no de unos pocos. Y de paso acelere las obras en Bogota del Regiotram de Occidente. No hay justificación, ni lógica para que la porción de Cundinamarca se termine el próximo año y la de Bogota en el 2029. Actúe de verdad
Rosdel(57807)16 de mayo de 2026 - 12:09 a. m.
Importante ! Pero hay intereses creados. Como los de Jacinto Benavente, la magnífica obra del escritor español y aquí los intereses creados es de los dueños de transmilenio. Negocio con quien? Averígüelo usted!
Concha Arevalo(99107)15 de mayo de 2026 - 09:11 p. m.
La clase política, como siempre atravesándose a los intereses del pueblo! Galán es un fiasco, al fin y al cabo...delfín, que no sirven para nada.
@HerbólogaRaquel(46037)15 de mayo de 2026 - 08:33 p. m.
Y sobre el desastre del TM de la 7.... Beneficiará a barrios que aún no se contruyen y peor, que se cointruirán en tierras sustraidas a la reserva Van der Hamen, quebrando el corredor ecológico entre los cerros y el rio Bogotá. Todos sometidos a los intereses de un gruPÚSculo de avariciosos y mserables que ya nadan en millones. Hasta cuando??
Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)15 de mayo de 2026 - 05:46 a. m.
Qué vergúenza este Galán. Se comporta como un peñalozista. Perdón, un uribista promedio. Se opuso a JD Correa, al proyecto Petro, es decir, al progresismo. Será que aĺguien le puede decir lo burro y lo ridículo que salió
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