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Terminaron los juegos Olímpicos de Paris y comienzan los “mea culpa”

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Blanca Inés Durán
15 de agosto de 2024 - 05:05 a. m.
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Los dirigentes deportivos dicen que logramos lo que se esperaba y los analistas hablan de fracaso. ¿Qué pasó en realidad?

Dadas las circunstancias, las cuatro medallas que obtuvo Colombia son un gran logro, porque son el reflejo del esfuerzo individual de los deportistas a pesar de la falta de continuidad en los apoyos, del cambio de gobierno, de una sucesión de tres ministras de Deporte en menos de dos años, y de recursos escasos, que además el gobierno ya anunció que va a recortar. Tatiana Rentería no lo pudo haber dicho mejor “con poco apoyo logré bronce, ¿qué pasaría si nos apoyaran más?”.

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El problema del deporte en el país no es un tema del gobierno de turno sino estructural, y hay que resolverlo para apoyar al talento nacional. La Ley 181 de 1995 creó el sistema nacional del deporte y le dejó toda la selección de los futuros deportistas de alto rendimiento a un grupo de organizaciones privadas, clubes, ligas y federaciones.

Los clubes son las escuelas básicas, donde niños y niñas aprenden los principios básicos de cada deporte. Las ligas son el nivel departamental, que escogen aquellos jóvenes que han mostrado nivel suficiente para competir a nivel nacional y representan a un departamento, y las federaciones son el nivel nacional, donde se seleccionan los deportistas que tienen condiciones para competir a nivel internacional en representación del país.

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El problema fundamental es que estos tres niveles funcionan bajo lógicas privadas y sin supervisión. Cada organización es autónoma y ningún nivel del gobierno (nacional, regional, local) puede intervenir en sus procesos de formación o selección. La situación es muy grave, ya que estas organizaciones no le responden a nadie y no tienen ningún mecanismo real de inspección, vigilancia y control.

De ahí que cada tanto se presenten denuncias graves, desde acoso sexual hasta mal manejo de recursos y dirigentes que se eternizan en sus cargos. También hemos conocido ‘roscas’ donde se discriminan a deportistas que se han atrevido a denunciar y quedan vetados de por vida, o dirigentes que privilegian a sus hijos o hijas por encima de otros talentos.

Estás organizaciones funcionan con recursos propios, pero también con apoyo del Estado y a mayor nivel, mayor es el apoyo. Por ejemplo, mientras que los clubes rara vez reciben recursos, las ligas reciben recursos de los departamentos (si hay presupuesto) y las federaciones reciben recursos del Ministerio del Deporte, especialmente para las competencias internacionales.

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No se explica que las organizaciones reciban dineros públicos, pero que no se puedan intervenir para asegurar una administración transparente de los recursos y una participación equitativa que no excluya a niños y niñas con talento, pero que no pueden pagar para hacer parte de estos clubes y ligas.

Las y los deportistas están a merced de sus dirigentes, que se supone que son elegidos democráticamente por ellos mismos, pero en la práctica se forman círculos de poder que controlan y benefician a unos mientras excluyen a otros. Con el agravante de que nada de esto puede ser sancionados, porque no existe normatividad que lo regule.

¿Qué hace el Ministerio del Deporte (antes Coldeportes) sobre estas malas prácticas de las organizaciones? No mucho, porque la ley no le da herramientas para sancionar. En este momento hay 30 funcionarios que deberían controlar más de 60 federaciones, más de 400 ligas y quién sabe cuántos clubes (quizás más de 5.000 en todo el país). Claramente no son suficientes para responder a las denuncias.

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Estas organizaciones han funcionado hasta hoy sin dios ni ley, han hecho su voluntad con los deportistas y en muchos casos sus sistemas de entrenamiento son obsoletos o no responden a las nuevas tendencias. Por eso es importante hacer una reforma a la ley del deporte y lograr una supervisión para hacer una selección adecuada y un plan estratégico de formación de deportistas que nos permita llegar mejor preparados a las próximas olimpíadas.

La Ley del Deporte necesita ser reformada, pero no de manera tibia como ha sucedido hasta hoy. Los congresistas deben ponerse la camiseta para sacarla adelante, porque la última discusión se hundió vergonzosamente y sin ningún debate, lo cual demuestra su poca preocupación por el deporte del país.

Blanca Inés Durán

Por Blanca Inés Durán

Bogotanóloga, ingeniera industrial y gestora pública.
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William(16260)15 de agosto de 2024 - 11:01 p. m.
El Gobierno del Cambio, no apoya nada sino la corrupción y la negligencia, y quedó demostrado que no apoya nada el deporte que dejó escapar la gran oportunidad de realizar los Juegos Panamericanos, de gran beneficio deportivo y económico para Barranquilla y Colombia
Carlos(92784)15 de agosto de 2024 - 08:12 p. m.
El deporte es una muestra de lo que somos como país : corrupción , improvisación , desorden y falta de planificación. Que podemos esperar??
Mario(196)15 de agosto de 2024 - 07:50 p. m.
Muy importante su aporte y aclaración pues lo contrario es lo que realmente se vio, países con poco presupuesto lograron mas medallas que Colombia. A Tatiana le pregunto concretamente que es lo que necesitaba y no recibió?
Manuel(66071)15 de agosto de 2024 - 05:31 p. m.
Pase por la panadería de la esquina a las 8pm, había una pareja semidesnuda de unos 20 años implorando limosna. Sois venezolanos pregunté, me dijeron no , entonces por qué estaís así? - me respondieron que los desplazaron de su tierra. CON UNA SITUACIÓN ASÍ DE QUÉ DEPORTE HABLAMOS?
juan(9371)15 de agosto de 2024 - 02:05 p. m.
Antes tenemos deportistas. Si no es por su mismo esfuerzo y el de su familia, no existirían....
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