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8 Dec 2022 - 5:00 a. m.

El jardín del taita

El jardín del taita

En la vereda Medio Afán, en Mocoa, hay muchos motivos de zozobra. Lo que había venido siendo parte de un territorio ancestral del pueblo inga, ubicado en la ruralidad de la ciudad y al lado de la Serranía de Churumbelos, un parque nacional natural colombiano y andino amazónico tan hermoso como inexplorado, está por convertirse en una zona de expansión suburbana de las peores condiciones. La razón: la construcción de la vía perimetral que se proyecta para prevenir el paso de tractomulas, carrotanques petroleros y volquetas mineras por el medio de la ciudad, una pieza importante de infraestructura que conviene a casi todos pero que parte en dos un sitio sagrado del territorio: la casa de curación del taita Luciano Mutumbajoy, una pieza patrimonial que la ciudad no reconoce y que, por no estar ubicada dentro de un resguardo, es invisible.

Las casas de curación de los médicos yageceros son jardines de plantas medicinales y espacios rituales de varias culturas andino-amazónicas. Las hay en todo el piedemonte del alto Caquetá, la Bota Caucana y el Putumayo y su tradición las conecta con las faldas montañosas de Ecuador y Perú, por donde se extiende la tradición del ayahuasca. No son grandes extensiones de terreno, pues se trata de predios manejados por linajes familiares de médicos tradicionales, hoy reunidos en la Umiyag (Unidad de Médicos Indígenas Yageceros). Fue creada y presidida por el mismo taita para preservar de cientos de charlatanes una de las actividades más autóctonas y significativas de Colombia: la toma ritual del yagé como medicina del cuerpo y el espíritu, que además mueve miles de personas de todo el mundo hacia la región en busca de sanación y consuelo.

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