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El fin de las corridas de toros, que en algún momento llegaron a ser consideradas “fiesta”, corresponde al proceso lento de transformaciones culturales asociadas con valores, tanto materiales como simbólicos, que emergen o se debilitan en cualquier sociedad. La confrontación pública entre un toro criado específicamente para el espectáculo, la parafernalia teatral, la arquitectura circense, la actuación y el ropaje de luces se convierte en un conjunto de hábitos del pasado con los cuales muchas ya no queremos ser identificadas. Como la caza de ballenas, aceptada y celebrada en su época. Escuché con atención a Cesar Rincón hace unos...

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ANA(11609)08 de junio de 2024 - 11:15 a. m.
Excelente artículo, señora Baptiste. Cambio de cultura que humaniza.
Ernesto(26335)08 de junio de 2024 - 03:06 a. m.
Buen articulo revisionista de la tauromaquia. Pero revisaría el párrafo del paréntesis porque por lo que tengo entendido los toros de lidia tienen una existencia de millones de años, mas allá de la gana del hombre de hacer creaciones genéticas como le sucedió al french poodle.
Sixto(kwupp)07 de junio de 2024 - 05:25 p. m.
Antes lo normal era ver a los cristianos ser masacrados por bestias salvajes. El toreo era otro espectáculo grotesco con sufrimiento a bordo. Bienvenida la modernidad civilizadora...
rodrigo(82201)07 de junio de 2024 - 11:11 a. m.
Como se dice en toros puerta grande para la columna de Brigitte
usucapion1000(15667)07 de junio de 2024 - 10:28 a. m.
Totalmente de acuerdo con usted y sus sensatas consideraciones. Gracias por su claridad sobre la supervivencia y la digidad animal.
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