Cambio de rumbo en el Banco de la República

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En las teorías dominantes el mercado monetario y el sistema macroeconómico están relacionados por conducto de la tasa de interés dentro de la visión de igualdad de oferta y demanda en todos los mercados. En la realidad la vinculación se hace por conducto de las cantidades. Como se muestra en el libro “Teorías del crecimiento y la distribución para una nueva era”, el mercado monetario afecta la economía en forma directa. El dinero deja de ser un velo desconocido para convertirse en un elemento central de la igualdad macroeconómica (balance interno) y uno de los componentes dominantes de la demanda de la economía.

El panorama pospandemia presenta serias dificultades y conflictos que no han sido previstos y amenazan con repetir los errores. El mayor error estuvo en la cuarentena que suspendió la producción y el empleo y redujo el ahorro sin ninguna anticipación que lo moderara. En Colombia el efecto fue especialmente grande porque de tiempo atrás venía operando con bajo ahorro y cuantioso déficit en cuenta corriente. Se configuró el típico desbalance interno entre ahorro e inversión; en términos más conocidos, producto nacional por encima del gasto o faltante de ahorro. En consecuencia, la economía experimentó una reducción del ahorro que precipito el desplome de la inversión y la producción, que a su turno, acentuaron la caída del ahorro, es decir, se reforzaron. Es el multiplicador de la inversión y el ahorro al revés. Los resultados están a la vista. El producto nacional descendió 8% en 2020 y continuara bajando en 2021 con respecto al 2019. Simplemente, la caída de la tasa de ahorro de 4% del PIB provocó el desplome de la producción y el empleo en 2020, se extendió en 2021, y probablemente en 2022.

En razón de la excesiva prioridad a la inflación, el país operó en las últimas décadas con un marco de dinero por debajo de la demanda, el cual fue acentuado por la cuarentena. La relación entre el dinero y la demanda decreció en forma persistente.

La crisis económica obedece a las deficiencias de la organización del Banco de la República. Se pensó que el organismo dispone de poderes ocultos para mantener el balance interno entre el ahorro y la inversión; mas diciente, entre el producto nacional y el gasto. Lo cierto es que la institución no fue capaz de crear la suficiente liquidez para mantener el postulado más importante de la ciencia económica. No evitó que la reducción del ahorro ocasionado por la cuarentena y la disminución del dinero con respecto a la demanda provocaran el incumplimiento del balance interno, que significó el mayor desplome de la producción y el empleo del último siglo.

No se aprendió de la experiencia. El Banco de la República y el Gobierno no han remediado las condiciones que precipitaron la crisis. La caída del producto no se ha detenido y amenaza en convertirse en estancamiento.

Los resultados son muy distintos a las teorías que sirvieron de base para conformar el Banco de la República. El mercado no garantiza el balance interno. La tasa de interés y la política fiscal no afectan en forma considerable el ingreso nacional. Solo con acciones activas es posible contrarrestar la reducción del ahorro ocasionado por la cuarentena del coronavirus y la estreches monetaria que viene de atrás.

En las circunstancias actuales, la deficiencia estructural se puede superar con un aumento del dinero por encima de la demanda. En términos concretos, se conseguiría con un incremento de los agregados monetarios de 40% del PIB en el presente año y otro tanto en el 2022. Adicionalmente, se plantea complementarlos cambios drásticos en la organización administrativa y conceptual del Banco de la República y en la coordinación con el Gobierno.

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