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El talento también es una maldición

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29 de septiembre de 2022 - 02:30 a. m.
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En una entrevista para El País de España en 2015, el escritor peruano Mario Vargas Llosa se refirió al talento, a su talento. Y concluyó que, a diferencia de sus contemporáneos, él necesitaba perseverancia, terquedad y esfuerzo para construir algo genial. “No lo tenía, pero podía crearlo a base de trabajo”. Incluso recordó a jóvenes autores más ingeniosos que conoció en el camino y que perecieron en el tiempo por su falta de disciplina de galeote.

Esto vino a mi memoria luego de que el UAE Emirates confirmara que el ciclista Fernando Gaviria no seguirá en el equipo para 2023. Y de las palabras del mánager (Joxean Fernández), que cuestionó la ética de trabajo del colombiano, para él uno de los mejores embaladores del mundo. Y sí, el español, lastimosamente, tiene razón.

Desde que llegó al UAE Emirates, a Gaviria le armaron un combo para que ganara cualquier embalaje. Le trajeron al argentino Maximiliano Richeze, quizá uno de los mejores lanzadores del lote (en su momento) y con quien el antioqueño entabló una buena relación cuando ambos estuvieron en el Quick-Step. Después, al boyacense Sebastián Molano y de a poco a varios corredores para tener el mejor tren del pelotón.

Pero Gaviria no respondió. Claro, vivió situaciones complicadas que lo golpearon, como contagiarse de covid-19 tres veces en dos años, además de un aislamiento en Emiratos Árabes que lo golpeó anímicamente. Sin embargo, más allá de eso, siempre se supo que la dedicación y la preparación del antioqueño no eran acordes a la responsabilidad que se le estaba entregando.

En la sexta etapa del Giro de Italia de este año se notó su frustración y su falta de forma. Por tratar de estar adelante en el remate, cerró al italiano Alberto Dainese y por poco lo manda contra las vallas. No respetó la línea de carrera y por eso la organización lo penalizó y lo mandó al último puesto de la clasificación general.

Gaviria, de 28 años, desea mucho, pero actúa poco y eso, al final de cuentas, no trae réditos. Nadie duda de sus capacidades, su inteligencia para ubicarse en los últimos metros de una etapa, de su punto de velocidad máxima. Gaviria lo tiene todo, pero le hace falta lo más importante: entender que es un atleta de alto rendimiento, que no puede seguir comportándose como un juvenil, que no puede depender únicamente de su talento. El talento tiene que nutrirse.

Medios italianos dicen que Gaviria tiene opciones de llegar al Movistar, algo que en este momento está muy lejano de la realidad. Ojalá Gaviria cambie sus maneras, recupere la motivación y demuestre –a sí mismo, sobre todo– que puede volver a ser el mejor embalador del mundo. Eso tendrá que hacerlo ya en un nuevo equipo.

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