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Más allá de la felicidad: cultivando el bienestar en la era moderna

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Camilo Camargo
09 de mayo de 2024 - 09:00 a. m.
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En un mundo donde la búsqueda de la felicidad parece ser el objetivo supremo de muchas personas, es crucial distinguir entre felicidad y bienestar, conceptos que a menudo se confunden, pero que encierran diferencias fundamentales. El bienestar se define como un estado general de satisfacción y equilibrio, que abarca la salud física, emocional, social y mental. Este estado no solo permite a las personas desarrollar su potencial, sino que también contribuye a una mejor calidad de vida, permitiendo funcionar de manera óptima en el día a día.

Por otro lado, la felicidad es más efímera y momentánea, un destello de alegría que se experimenta en instantes específicos y que no necesariamente debe ser el objetivo constante de la vida. La vida, con su complejidad, dificultades e incertidumbres, requiere que las personas estén equipadas con herramientas no solo para disfrutar los momentos felices, sino también para manejar los retos y los tiempos difíciles. Aquí es donde el bienestar juega un papel crucial, ofreciendo los recursos necesarios para enfrentar diversas situaciones.

La realidad actual muestra que muchas generaciones jóvenes, y los adultos que los acompañan, exhiben una marcada aversión a la frustración, al reto y al esfuerzo. Esta tendencia puede tener raíces profundas en la forma en que se ha evolucionado social y culturalmente, donde la gratificación inmediata a menudo eclipsa el valor del trabajo arduo y la perseverancia. Si como adultos no abordamos estos desafíos, proporcionando a niños y jóvenes las herramientas adecuadas para procesar y manejar estas dificultades, podemos estar sembrando las semillas de problemas significativos de salud mental en el futuro.

Enseñar a las nuevas generaciones a enfrentar y superar obstáculos es esencial no solo para su desarrollo individual, sino también para la salud de la sociedad en general. Al cultivar habilidades como la resiliencia, la autogestión y el manejo de emociones desde una edad temprana, estamos ayudando a formar adultos más capaces y adaptativos, preparados para afrontar los desafíos de la vida con mayor eficacia y equilibrio emocional.

Martin Seligman, especialista de desarrollo socio-emocional, plantea un modelo para cultivar el bienestar basado en la sigla PERMA. Este modelo presenta cinco elementos clave: Positividad, Engagement (involucramiento), Relaciones, Significado y Logro (PERMA). Cada componente ofrece un enfoque que puede ayudar a mejorar el bienestar personal:

  1. Positividad: Fomentar emociones positivas como la gratitud y el optimismo.
  2. Engagement: Estar completamente involucrado y comprometido con actividades que son intrínsecamente gratificantes.
  3. Relaciones: Construir relaciones fuertes y positivas que proporcionen apoyo y enriquecimiento.
  4. Significado: Encontrar un propósito y significado en la vida que trascienda los intereses personales.
  5. Logro: Establecer y alcanzar metas que proporcionen un sentido de logro y éxito.

El manejo de emociones también es fundamental. Reconocer que las emociones no son ni buenas ni malas, y que todos debemos aprender a identificarlas, entenderlas, manejarlas y regularlas es esencial para el bienestar. Esto nos ayuda a responder de manera más adaptativa y menos reactiva a los desafíos de la vida.

Finalmente, es vital que tanto en las casas como en las instituciones educativas se enseñe y trabaje más sobre el bienestar que sobre la felicidad per se. Al fomentar un estado de bienestar integral, la felicidad tiende a surgir como un subproducto natural. Las políticas y prácticas educativas que integren el desarrollo del bienestar, junto con el currículo tradicional, pueden proporcionar a los jóvenes las herramientas necesarias para no solo tener éxito académico, sino para prosperar en todos los aspectos de la vida.

Este enfoque integral asegura que se prepare a los individuos para afrontar la vida no solo buscando momentos de felicidad, sino cultivando un bienestar duradero que sustente un sentido de plenitud y satisfacción a lo largo de sus vidas. Parte esencial de este proceso es fomentar la resiliencia, el reconocimiento del esfuerzo necesario para lograr objetivos significativos y la aceptación de que no siempre las cosas saldrán como esperamos. Estrategias enfocadas en el bienestar son clave para ayudarnos a sobrellevar y superar las incomodidades y los desafíos que inevitablemente encontramos, proporcionando una base sólida para una vida saludable y equilibrada.

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Francisco(35164)09 de mayo de 2024 - 09:48 p. m.
Magnifica reflexión, gracias.
Atenas(06773)09 de mayo de 2024 - 05:33 p. m.
Camilo, excelente texto. Cierta/, ha de surgir de la casa todo ese proceso de discernimiento q’ enseñe al párvulo desde sus primeros estadios mentales a admitir q’ en la vida hay dos pilares sobre los cuales fundamentar el oficio de vivir, como decía C.Pavese: Esfuerzo y Proceso q’ involucran el inevitable trial and error- ensayo y error-. Sabido es q’ en la narrativa de la izquierda no se conjugan este par de términos xq’ todo lo dan por sentado, listo y disponible. Atenas.
Juan(86263)09 de mayo de 2024 - 03:34 p. m.
Totalmente necesario que se de espacio cada vez más a tan importante tema para las personas. El autoconocimiento es sin duda la clave para poder trabajar en el bienestar personal, permitiendo al individuo salirse de los estereotipos e imposiciones sociales que muchas veces terminan generando una falsa felicidad que desemboca inequívocamente en el malestar del individuo. Fundación mmaompe
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