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La tasa de crecimiento económico del país pasó de más del 5 % anual entre los años 50 y 70, al 3,5 % en los últimos 30 años. Esta tasa es muy baja para absorber el desempleo y generar una vida digna para amplios sectores populares, especialmente mujeres, jóvenes y migrantes. Esto explica que en ese mismo periodo la tasa estructural de desempleo ha sido alrededor del 10 %, muy inadecuada. Uno de los aspectos que explican esta ralentización es el mínimo incremento en la productividad de factores, cuyo crecimiento ha sido prácticamente cero en los últimos 50 años. El crecimiento ha sido básicamente lo obtenido con incremento poblacional y productividad del capital. Poco hemos diversificado nuestro sector productivo, más de la mitad de las divisas están centradas en recursos agotables y extractivos, tenemos una innovación rezagada, la agricultura como porcentaje del PIB tiene una participación mínima y estamos centrados en servicios con baja productividad.
El país requiere catapultar el crecimiento potencial de su economía, trabajar para lograr incrementos anuales importantes en la productividad de factores (PF) y diversificar su economía hacia nuevos sectores y regiones. El incremento de la PF pasa por una reforma total a la educación y al proceso de formación y acumulación de capital humano. En primera infancia la participación del nivel denominado transición es apenas del 64 %, muy bajo comparado con la cobertura en primaria (90 %), lo que subraya la importancia de implementar bonos educativos para primera infancia reconociendo “tu derecho a elegir”, para que los padres puedan escoger instituciones públicas o privadas que tengan incentivos por resultados, acompañadas con un buen programa de alimentación escolar. La primaria y secundaria deben retirarse del modelo retardatario del partido político de Fecode que ha garantizado una muy baja calidad, como lo demuestra el mediocre resultado en pruebas PISA (puesto 67).
Si queremos empleos que aumenten la PF, es imperativo impulsar y transformar la formación para el trabajo, orientada especialmente hacia sectores donde el valor del trabajo y el conocimiento sean requeridos de forma masiva, mejor remunerados y ojalá en desarrollo de nuevas tecnologías, especialmente en lo digital. Pero la discusión tiene que ir más allá. El aumento en la PF tiene otro ingrediente central, la masificación de la transferencia de tecnología, investigación e innovación, que requiere de una malla de instituciones brindando extensionismo tecnológico, sumada a centros de investigación, innovación y diseño, que son fundamentales. El crecimiento potencial lo podemos aumentar si logramos implementar en todo el territorio el catastro multipropósito, que no solo habilite la titulación masiva de predios sino unas rentas municipales menos cargadas con el regresivo ICA. Tenemos que desarrollar nuevos sectores: un experto mundial estima que si Colombia reforestara siete millones de hectáreas, puede generar 3,5 millones de empleos y 30 billones de dólares extras en PIB, sumados al positivo impacto ambiental. Discutamos entonces cómo aumentar el crecimiento potencial de la economía, con equidad, sostenibilidad e inclusión.
