Posterior al paro nacional del 2021 y frente al grito de una juventud que no encontraba opciones laborales dignas, en el grupo Valiente es Dialogar (VED), resultante de las Cumbres de Diálogo Social, emprendimos la tarea de analizar cómo impulsar el empleo vía un cambio del sector productivo, enfocado en la Colombia profunda e informal. Con la participación de más de 42 expertos, representantes de la academia, comunidades campesinas, afros e indígenas, empresarios, líderes sociales, centros de pensamiento, entre otros, y con visiones en su mayoría opuestas, durante casi siete meses trabajamos buscando acuerdos enfocados en la Colombia del “vaso medio vacío”, encontrando visiones alternativas para encarar el desarrollo económico con énfasis en la creación de empleo, la inclusión, la informalidad y la Colombia profunda. De esto salió un completo documento con seis módulos que estaremos presentando en una nueva Cumbre de Diálogo Social.
El primero y tal vez más importante plantea la necesidad de acordar un modelo cultural y los marcos mentales que permitan un cambio de rumbo en materia de empleo y del desarrollo de la capacidad productiva. Muestra cómo tenemos el poder de ser mejores, el paso de un mundo de razones y disculpas al cumplimiento de los deberes, la claridad en la comunicación, el apropiarnos de los conceptos de humanidad y cuidado, promover la cultura de la integridad en un Estado que logre que las cosas pasen y a tiempo, el aprecio por el conocimiento, el combate contra la parálisis publica, y reivindica el poder del diálogo incluyente.
Después se aborda el tema de la diversidad cultural, territorial y rural como potenciadora del desarrollo. Evidencia la realidad de las zonas grises urbano-rurales, la importancia de impulsar actividades no solo agropecuarias. Muestra cómo un desarrollo articulado en NODOS PRODUCTIVOS puede ser el mecanismo más eficiente para jalonar regiones apartadas. Plantea las visiones campesinas, afro e indígenas, pero lo más impactante es encontrar que hay una serie de factores comunes requeridos para impulsar su desarrollo. Hace una fuerte defensa del concepto PDET y finalmente se articula con los documentos “Retorno al campo” y “Narcotráfico”, generados por VED.
Continúa mostrando cómo la llamada “informalidad” ha sido una excusa para no resolver los problemas de importantes sectores sociales vs. lograr una formalidad simple, que signifique claros beneficios para quien se formalice. Tenemos un Estado cuyas normas bloquean la inclusión y desconoce la realidad de sectores sociales que requieren concesiones de corto plazo que redunden en mayores beneficios a futuro. Hay que realizar una simplificación radical de lo normativo, bajar los estándares para incluir vastos sectores y mejorar los beneficios para querer ser formal.
Un capítulo se centra en cómo incrementar la productividad de factores y el crecimiento estructural no solo atacando las diferentes barreras identificadas, (p. ej., institucionales, mercados de capital, de tierras, etc.), sino impulsando una masificación en la legalización de predios y adjudicación de baldíos, ojalá implementando modelos como el de TIERRA LEGAL adoptado en Brasil. En una segunda entrega mostraremos otros puntos planteados.