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Continuando con el tema de la anterior columna, presentamos brevemente los otros módulos identificados por el grupo Valiente es Dialogar, sobre creación de empleos y desarrollo productivo, enfocado especialmente en la otra Colombia.
En tierras con claro enfoque campesino (pero no excluyente) y en zonas relativamente homogéneas, mediando una hoja de precios de referencia (HPR), se haría una actualización de las unidades agrícolas familiares (UAF), se adjudicaría una UAF gratis y la segunda, tercera y cuarta con un 50 %, 30 % y 20 % de descuento. Las UAF no tomadas podrían ir a un fondo de tierras. De forma paralela se deberían masificar los contratos de uso, así como implementar las zonas de desarrollo empresarial contempladas en la Ley 160 de 1994. Todo, acompañado con construcción y mantenimiento de vías terciarias, seguros de cosechas, agricultura por contrato, crédito y formación para el trabajo y la convivencia, que llevan a repensar la oferta de programas del SENA.
Para mejorar la productividad se requiere además una agresiva transferencia de tecnología y modernización del aparato productivo. Jóvenes, campesinos, población vulnerable y especialmente las mujeres necesitan mayores oportunidades y apoyos institucionales excepcionales ya que tradicionalmente reciben menos remuneración. El impulso al cambio tecnológico se debe centrar en facilitar que el aparato productivo adquiera nuevas capacidades tecnológicas masificando los servicios de extensionismo, así como competencias avanzadas vía centros de investigación e innovación acompañados de una masiva dotación de maquinaria y equipos de última tecnología.
Adicionalmente, la inclusión de vastos sectores de microempresarios informales requiere una SIMPLIFICACIÓN RADICAL de los trámites. Es necesario también facilitar las grandes inversiones con periodos de recuperación más largos, mediante contratos de estabilidad jurídica que son centrales. La economía colombiana requiere diversificación productiva, mediante actividades recomendadas como la reforestación comercial, el cultivo de cannabis medicinal y marañón, una minería incluyente, resiliente y competitiva. Todas son alternativas de diversificación que tienen el potencial de producir una masiva cantidad de empleos de calidad y requieren una articulación institucional, comenzando por los observatorios laborales que indiquen demandas actuales y futuras, recogidas por universidades, tecnológicos y la Agencia Pública de Empleo, para acercar la oferta con la demanda y las particularidades de las regiones.
Finalmente, el último módulo hace eco a una serie de reformas transversales necesarias. La primera se refiere al requerimiento de cambios sustanciales a la legislación laboral y el sistema de protección social, que según la Misión de Empleo funcionan mal. Tenemos la oportunidad para que vía diálogo social acordemos estas reformas, construyamos juntos un nuevo marco mental e impulsemos un país que tiene un futuro brillante, o si no continuemos degradando la economía y abriendo espacios adicionales a la ilegalidad, la estigmatización y a los enfrentamientos.
