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28 Nov 2021 - 5:30 a. m.

Índice de burocracia y ventanillas únicas

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Con el Atlas Network’s Center for Latin America, el Instituto de Ciencia Política (ICP) Hernán Echavarría elaboró el Índice de Burocracia para Latinoamérica 2021 y Colombia salió MAL a pesar de los esfuerzos del Gobierno por simplificar. Este índice muestra que un pequeño negocio formal gasta 524 horas/año en trámites burocráticos, muchos relacionados con el empleo, que dependen del Mintrabajo, como salarios, contratación, reportes laborales, permisos, despido de personal, etc., y otros relacionados con la declaración y el pago de impuestos y contribuciones en todos los órdenes, llegando a consumir en el sector primario el 74 % del tiempo, sin contar las innumerables veces que se debe intentar el pago por fallas en la página web y las multas que se ocasionan. Esto contrasta con Brasil, que sólo gasta 115 horas/año y logró simplificar y flexibilizar las exigencias a la pequeña empresa, eliminando la pesadilla burocrática.

En Colombia se identificaron 47 trámites u obligaciones (43 de carácter común) que muchas empresas tercerizan para poder cumplir. Esto equivaldría a decir que el microempresario se gasta todo enero, febrero y gran parte de marzo en trámites, y solo hasta abril puede empezar a producir. En el estudio se muestra que en nuestro país el 98% son micro y pequeñas empresas y que en el sector primario (como productores de café) el 80% del tiempo se invierte en administración del empleo y pago de impuestos. Y ni hablar de los trámites específicos por sector (Camacol habla de más de 50 para la obtención de una licencia de construcción). Los dirigentes populistas, quienes en su mayoría nunca han producido un peso porque vienen de cargos públicos, sueñan con un Estado más grande sin preguntarse de dónde viene la plata, que posiblemente derivaría en pasar de 524 horas/año a 800 o 1.000 para satisfacer esa absurda captura de rentas que generan los CHUPÓPTEROS de cargos públicos, creando más trabas y regulaciones para su apetito burocrático o un “incentivo para poder operar”.

Por el contrario, necesitamos mucho menos Estado burocrático y más Estado social para los préstamos a los microempresarios, construyendo carreteras, electrificando el campo, mejorando la seguridad, educando para el trabajo, mejorando la salud en la ruralidad, entre otras. La regulación debe ser ágil, flexible, adaptable e INTELIGENTE. Estamos avalando el modelo de Estado donde en buena medida el pago de impuestos de los ciudadanos termina financiando la obstaculización de su labor productiva. Las ventanillas únicas digitales son la forma más rápida de producir mejoras y eficiencias en el tiempo que los microempresarios necesitan; con estas y con pagos empaquetados y simplificados el Estado solo tendría que realizar la dispersión. Si el microempresario en lugar de gastar 500 horas/año en trámites gastara 250, obtendría un inmenso salto en productividad mejorando sustancialmente sus ingresos. La ventanilla única, además de la empresarial, debería implementarse para el tema ambiental, eliminando la discrecionalidad de los funcionarios de las CAR que ha dado pie a corrupción. Es necesaria para la consulta previa, también para facilitar el comercio exterior impulsando la VUCE y en trámites de construcción. ¿Y después nos preguntamos porque tenemos tanta informalidad?

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