Todos los estudios muestran a Colombia girando en torno a lo que llaman la trampa de los ingresos medios. Una economía no suficientemente sofisticada ni desarrollada, con un crecimiento que, a pesar de los avances de este Gobierno, todavía está lejos de llegar al 5 o 6 % anual que requerimos para crear esperanza.
Para crecer a ese nivel, TODOS los sectores tienen que crecer a tasas parecidas. Comercio, agricultura, construcción, obra pública, educación, salud, transporte, etc. Una de las prioridades debe ser desarrollar mucho más nuestro comercio exterior que, comparado con otros países, es realmente incipiente. En Colombia tenemos exportaciones per capita de US$785 vs. US$2.440 del mundo. Frente a la OCDE, tenemos exportaciones manufactureras per capita de US$210 vs. US$2.585 de Chile y US$3.120 de México.
A pesar de tener un EXCELENTE TLC con EE. UU., solamente exportamos per capita US$266 vs. US$529 de Honduras y US$2.863 de México. Es un imperativo, entonces, crear motores de crecimiento de comercio exterior que jalonen la economía para crear empleo, divisas y ampliar la base productiva.
Una clara apuesta sería por la agroindustria, cuyo desarrollo requiere implementar las recomendaciones contenidas en el documento “Gran acuerdo para el desarrollo integral del sector rural”, elaborado a instancias del ICP. Esto, aunque necesario, es insuficiente, ya que necesitamos una apuesta por la INDUSTRIALIZACIÓN rápida de Colombia que diversifique la oferta, aumente el valor agregado y el contenido tecnológico. Hoy nuestras industrias más avanzadas hacen un excelente trabajo, pero su diversificación, por razones obvias, es alrededor del mismo espacio de productos (product space), sin alcanzar suficientes sofisticaciones adicionales.
Avanzar hacia nuevos frentes requiere IMPORTAR empresas, con el objetivo de importar exportadores y aprovechar que la desglobalización está llevando a la regionalización, que a su vez abre la puerta para implementar el NEARSHORING (acercar las costas).
Colombia tiene la oportunidad de volverse la líder en la subregión del norte de Suramérica, Centroamérica y el Caribe. El Gobierno viene adelantando un importante trabajo vía Procolombia, contactando a más de 600 empresas potenciales de las cuales 13 ya han hecho anuncios de establecimiento en Colombia. Se ha establecido el Conpes de e-commerce, avanzan las fábricas de internacionalización. Existe gran potencial en volvernos el nuevo destino de las cadenas regionales de valor, como mecanismo privilegiado para impulsar presencia internacional y aprovechamiento del TLC con EE. UU.
Para esto habrá que terminar el trabajo de digitalización de la VUCE, implementar las zonas e-commerce e impulsar las megainversiones. El desarrollo tiene que complementarse creando regiones de internacionalización prioritaria, centradas en el Caribe, el Pacífico y ciudades mediterráneas. Tendremos que repotenciar la Comisión Mixta de Comercio Exterior, modernizar el Plan Vallejo, tener salvaguardias y antidumping express. En un país con regulaciones tan cambiantes es imperativa una nueva versión de los contratos de estabilidad jurídica. El Gobierno viene haciendo la tarea y todos como país tenemos que unirnos alrededor de una clara y decidida apuesta por la industrialización. El momento es ideal.