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“Chupóptero”, según la RAE, es la persona que sin prestar servicios percibe uno o más sueldos, o que se aprovecha de otros. En nuestro medio abundan como parásitos en lo público: son los miles de funcionarios contratados por el gobierno por prestación de servicios a cambio de ser votantes fieles. Pero como en todas las categorías los hay de peor calaña, aquellos que han transitado por su vida sin producir un peso y fungen como defensores de Derechos Humanos, minimizan las atrocidades de los actores en cuyas causas militan, construyendo imágenes falsas de sus enemigos políticos, acusándolos de crímenes no cometidos, visitando cárceles so pretexto de obtener que los reclusos declaren sobre fosas comunes, cuando lo que persiguen realmente son testimonios contra sus contradictores políticos, a cambio de ofrecerle a los criminales mejores condiciones carcelarias o asilos para sus familiares.
En su actuar, estos chupópteros ideologizados, además de exponer la vida de sus enemigos con múltiples declaraciones falsas, trabajan con un reducido grupo de fiscales y magistrados (gracias a Dios son solo la excepción) que, usando todo tipo de violaciones al debido proceso, tratan de sacar de la arena a los enemigos políticos del chupóptero, generando investigaciones a sus espaldas, negando la existencia de procesos, del derecho a ser escuchado en versión libre, interceptando “por error” a pesar de que se les advierte, y demorando en frenar lo que después legalizan, violando la privacidad abogado-cliente, filtrando a medios sus procedimientos antes de informar al investigado, negando pruebas esenciales a la defensa, no practicando declaraciones decretadas generando omisión de testigos, sus celulares se les caen y por un milagro tecnológico se borran las intervenciones del chupóptero, desestiman de forma arbitraria los testimonios favorables, se generan claras evidencias de alteración a archivos digitales, restringen los contrainterrogatorios, y curiosamente todos los procesos se activan en época electoral y los que no logran activar se los inventan, como los “estrenos” que veremos en próximos días, según nos informaron.
Esta recurrente película les genera jugosos dividendos políticos electorales a los chupópteros; en su momento fue tema central de la campaña Petro y ahora lo es de su candidato, quien lleva tiempo fabricando un monstruo en su opositor. Para esto usan testimonios de verdaderos criminales condenados como Mancuso, testimonios presentados desde EE. UU. ante un abogado convenientemente nombrado por la JEP, y totalmente contrarios a los que dicho criminal presentó en Justicia y Paz. Estas mentiras, al ser presentadas desde USA, no solo constituyen un delito federal, sino que amerita su expulsión de Justicia y Paz y una nueva extradición. A esta camarilla, con tal de reciclar judicialmente estos falsos testimonios, poco le importa que los verdaderos autores hayan confesado los delitos y que los testimonios de otros criminales como “Mono Leche”, “Julián Bolívar”, “Don Berna”, “Cuco Vanoy”, “el Alemán” etc., hayan desmentido las declaraciones de Mancuso. En resumen, los DD. HH. son una excusa para mostrar una cara bonita frente a la cloaca que los rodea.
Transparencia. Estoy relacionado con Álvaro Uribe Vélez.
