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La educación, a rendir cuentas

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Carlos Enrique Moreno
17 de septiembre de 2023 - 02:00 a. m.
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Ahora que la muy competente ministra de Educación está planteando la educación como derecho fundamental, su materialización dependerá de que el financiamiento sea repartido de forma eficiente y que su distribución y uso sean equitativos. Estos recursos públicos deben ser administrados con eficiencia, responsabilidad y transparencia para que contribuyan a la calidad, pertinencia y relevancia, con procedimientos que permitan la rendición de cuentas y combatir la corrupción, especialmente en las IES públicas, donde hay inequidades escandalosas que no han salido a la luz pública por la opacidad en la rendición de cuentas.

Algunos puntos que deben quedar en la reforma, especialmente en la educación superior, son los siguientes: primero, no confundir la autonomía con la omisión de rendir cuentas claras por el uso de dineros públicos, siendo necesario implementar el sistema único de cuentas, contabilidad NIFF y en todos los casos emitir factura electrónica, hoy todas obligaciones de ley no cumplidas. Estas entidades deben tener fondos separados para docencia, extensión y proyección social, investigación e inversiones en infraestructura. Es inaceptable manejar bolsas únicas. En la búsqueda de la equidad y para tener un parámetro nacional de costos eficientes, es necesario tener una unidad de pago por capitación educativa para población Sisbén IV, similar al usado en salud pero para las IES. Habrá que segmentar las IES en franjas de costos de acuerdo con su complejidad, realidad regional, áreas de conocimiento y niveles de formación, facilitando la comparación de costos y eficiencia de gasto e inversión.

En Colombia la educación superior es mixta, es impartida por entidades públicas, privadas o mixtas, y cualquier reforma que pretenda beneficiar a la población de estudiantes debe partir de esta realidad para dar oportunidades equilibradas en ambos sistemas. Siendo necesario implementar los bonos educativos para educación Sisbén IV, masificar la incipiente financiación contingente al ingreso y abrir a muchos más sistemas de financiamiento educativo. La educación debería privilegiar la decisión libre e informada de estudiantes, especialmente para poblaciones de bajos ingresos, con bonos aplicables a instituciones públicas o privadas que permitan la movilidad. La gratuidad de la educación puede implementarse en instituciones públicas, pero no en las privadas, ya que no reciben presupuesto de la nación y quedarían en grave desequilibrio que puede terminar con estas. Se debe revisar si es conveniente la gratuidad para población de altos ingresos, pues no tiene presentación. Las IES deberán tener órganos que anualmente evalúen de forma previa, concurrente y posterior el gasto y los ingresos en función de la calidad del aprendizaje y las metas logradas, su transparencia y eficiencia, evaluando costo por alumno. Esto requiere un sistema de control del financiamiento, siendo necesario crear una superintendencia de educación. Además, se deben corregir las distorsiones que crea el Decreto 1279, que vuelve la investigación depredadora de cuestionable calidad y pertinencia en una obligación actuarial, aumentando sueldos a perpetuidad con salarios mensuales superiores a los $80 millones. Está bien la educación como derecho fundamental, pero corrigiendo las grandes inequidades.

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Juan(45350)18 de septiembre de 2023 - 01:07 a. m.
Vàyase ya para Yarumal a defender lo indefendible...no se porque el sr. Cano le abre espacio a este personaje tenebroso que escribe sin pruebas...lo que le dictan sus tripas
Magdalena(45338)18 de septiembre de 2023 - 12:32 a. m.
La educación pública debe ser financiada por el estado y la privada con sus recursos .El punto de encuentro entre los dos debe ser la calidad,por esto creo que el MEN,debe centrar su proyecto en el mejoramiento de la educación en cualquier sistema. Sus reformas deben orientarse en la formacion de personas idóneas en el campo intelectual y etico sin importar los estrato socio-económico para que todos contribuyan al desarrollo del país.
Alfredo(45487)18 de septiembre de 2023 - 12:13 a. m.
Para que el efecto de las decisiones tomadas generen un efecto positivo es necesario erradicar la ingerencia de los políticos y defender la Autonomia Universitaria; como usted menciona, para rendir cuentas y lograr la eficiencia de los recursos públicos. Si esto se logra, sus efectos sobre la sociedad colombiana serán superiores a los que pueda generar la reforma agraria. Ese es el verdadero Cambio; todos los jovenes a la U.
Alejandro(60845)17 de septiembre de 2023 - 08:23 p. m.
Como la salud, la educacion se volvio mas negocio que derecho fundamental. Muchos de los que aqui opinan, o no conocen o se hacen, pero en los paises desarrollados la plata de los impuestos va es a entidades educativas publicas, aunque existen tambien entidades educativas privadas que tambien son competitivas en la formacion, pero que generan sus propios recursos. Aqui en este pais, cuando les conviene a los particulares le reclaman al gobierno. No les conviene un buen sistema educativo publico
Giraldo(196)17 de septiembre de 2023 - 04:44 p. m.
Muy importante su llamado al control fiscal de los recursos de las universidades. El decreto 1279 debe ser modificado para que sea bonificacion pagadero una sola vez sin caracter salarial. Mala la idea de la SuperED mientras no se elimine la contraloria, Mala la idea de usar dineros publicos para U privadas, buena la sugerencia de seguirle cobrando a los que tienen recursos
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