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En su momento (2012), Petro y Cepeda, rodeados de una supuesta superioridad moral, generaron los debates sobre la parapolítica. Cepeda recorrió cárceles ofreciendo cambiar testimonios por beneficios para judicializar la oposición y omitiendo, claro, los crímenes atroces de las FARC y el ELN, grupos afines ideológicos, convertidos hoy en vulgares traquetos. Recordemos cómo antes de que Petro llegara a la Presidencia, su hermano recorrió las principales cárceles entrevistándose con los jefes de las estructuras criminales más relevantes, en lo que se denominó el Pacto de la Picota, y quienes exigieron votar por Petro.
Los hechos posteriores han demostrado que la Paz Total, más que una política de paz, fue la ejecución institucional de dicho pacto. Suspensión masiva de órdenes de captura a más de 200 integrantes y cabecillas, de las cuales, a semanas de las elecciones, 110 siguen suspendidas. Declaratoria de gestores de paz para los cabecillas armados, freno casi total a la presión operativa sobre el crimen organizado. Casos emblemáticos como el de alias Calarcá, capturado con armas, dinero y con información sensible fue dejado en libertad por el Gobierno. Caracol develó posteriormente cómo en los dispositivos incautados había información sobre planes de expansión territorial, órdenes de asesinar a líderes sociales y firmantes de paz, y una infiltración de la Fuerza Pública y organismos de inteligencia al más alto nivel.
La fracasada Paz Total de Petro-Cepeda nos deja el crimen fortalecido, el Estado debilitado y una narcopolítica electoral, porque en muchos territorios las estructuras criminales favorecidas con los beneficios de la Paz Total carnetizan y amenazan a las poblaciones para que voten por el candidato del Gobierno, el candidato “DE LA VIDA”, a cambio de no perder la suya. El ICP y Fundación Colombia 2050 muestran que el control territorial ejercido por grupos armados al margen de la ley se caracteriza por restricciones a la movilidad y al proselitismo, la carnetización de ciudadanos, la solicitud del certificado electoral bajo la amenaza de multas o sanciones, los panfletos amenazantes, entre otros, prácticas para favorecer al candidato de Petro. En el Cauca, el 88 % de los votos por el Pacto Histórico se dieron en 35 municipios de alto riesgo, y para Senado, el 55 % de los apoyos fueron en 139 municipios de riesgo extremo. No se entiende, o tal vez sí, por qué la Fiscalía, con todas las pruebas de esta situación, como las declaraciones en este sentido que le costaron la salida al mayor general Rodríguez, no haya realizado las investigaciones y vinculaciones correspondientes. El ICP estima que hubo 327.000 votos efectivos y casi medio millón de electores habilitados, en puestos con señales estadísticas atípicas. La MOE registró un deterioro del 65 % frente al 2022, 170 municipios con riesgo coincidente de violencia y fraude, y 81 de riesgo extremo.
Petro se hizo elegir violando abiertamente los topes electorales. Cepeda, apoyado por Comunes (ex-FARC), los mayores victimarios del conflicto colombiano, cínicamente sale a postularse POR LA VIDA, pero debemos recordar que, en el gobierno de Colombia, Potencia Mundial de la vida, proyecto que Cepeda se ha comprometido a continuar, se han presentado más de 350 masacres, más de 640 líderes sociales asesinados, más de 1.200 niños reclutados y más de 50.000 homicidios, y todo por la VIDA…
