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23 Sep 2022 - 5:30 a. m.

El populismo de derechas arremete

La cuestión es la siguiente: puede que el populismo de izquierdas apele al amor al pueblo, a la paz y a la emancipación tercermundista, y puede que el populismo de derechas apele a la seguridad, a la modernización y a la restauración de valores tradicionales, pero ambos desembocan en el mismo lugar: la tentación autoritaria. Lo vimos con Venezuela y Nicaragua, dos países que enarbolaron hasta la náusea los tópicos izquierdistas, y ahora lo vemos en El Salvador y Brasil, sus contrapartes derechistas, cuyos presidentes Nayib Bukele y Jair Bolsonaro creen tener la misión divina de salvar a sus respectivas patrias siguiendo en el poder.

Aunque Bolsonaro está en horas bajas y muy seguramente pierda las elecciones de octubre, Bukele ha aprovechado su aplastante popularidad para consolidar su arremetida populista. Pasando por encima de los tres o cuatro artículos constitucionales que expresamente prohíben la reelección presidencial, acaba de anunciar que se presentará a las urnas una vez más. El argumento que da Bukele, nada original, es que la voluntad del pueblo no puede ser constreñida por leyes escritas hace 20, 30 o 40 años. Esto hay que entenderlo muy bien: todos los personajes que dicen algo así, desde el derechista catalán Carles Puigdemont hasta al izquierdista boliviano Evo Morales, lo que en realidad ocultan es un desprecio por la legalidad y una ambición personalista. Poder y más poder.

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