El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Confianza, la clave de la reconstrucción

Carlos Gustavo Cano Sanz

26 de agosto de 2026 - 12:05 a. m.

Como las de Egipto, nos están cayendo las peores plagas de nuestro devenir: el terremoto, la más dolorosa tragedia de que tengamos memoria; un fenómeno de El Niño cuya severidad probablemente superará a todos los anteriores; la inminencia de un nuevo apagón; los territorios en manos del terrorismo; y las arcas del erario saqueadas y vacías.

PUBLICIDAD

Parodiando al maestro de todos los tiempos, Mahatma Gandhi, quien predicó y nos enseñó con su ejemplo durante la totalidad de su vida que “no hay camino hacia la paz; la paz es el camino”, en la desesperanzada Colombia de hoy es menester proclamar a los cuatro vientos que no hay camino hacia la confianza. ¡El camino es la confianza!

No basta con arrancar en busca del tiempo perdido durante el último cuatrienio. La salida no puede ser otra que recuperar la fe en nuestra propia capacidad como sociedad de sacar a esta Nación del nauseabundo lodo en que se halla atrapada al haber perdido su razón de ser –su estrella de Belén–, el nivel más alto de corrupción de todas las naturalezas y tipologías de la historia de la República; del pisoteo de la ética; de la claudicación de los valores ante la barbarie producto de economías ilícitas y amparada por la pusilanimidad cómplice de un puñado de sujetos violando por doquier todas las normas establecidas; de la concesión graciosa e incondicional de la impunidad total –‘la Paz total’–, que premia a esos victimarios, y que condena al ostracismo a sus víctimas, mayormente niños. En fin, del credo de que ser pillo paga, en tanto que ser honrado y observar la legalidad, arruina.

A fin de estabilizar al paciente, esto es, la ciudadanía de bien, resulta perentorio suministrarle señales contundentes a la manera de electrochoques que lo reanimen y lo libren de la profunda crisis que padece de credibilidad en su porvenir. Comenzando por la conformación de un equipo de gobierno sin coyundas clientelistas que lo conduzcan a reñir con la lealtad a su misión nuclear de anteponer el bien común a cualquier interés particular, y probadamente curtido por la experiencia y conocimientos académicos. En esa dirección en verdad se avanza. Por la restauración de la moral de la fuerza pública y su determinación de combatir a todos los grupos irregulares y narcotraficantes alzados en armas, y someterlos a la justicia ordinaria o, en su defecto, darles de baja, como ahora se avizora. Por lanzarle sin dilación alguna un salvavidas al sistema de salud, cuyo eventual colapso, junto a la inseguridad en campos y ciudades, constituye la principal fuente de las angustias populares. Y por trazar en el Plan de Desarrollo la ruta que le ponga coto al desangre de las finanzas públicas, nunca visto antes. Tales tienen que ser las prioridades de la bitácora de la nave del Estado para alcanzar la velocidad de crucero en su travesía de los siguientes cuatro años.

El derrotero tras su logro no es otro que el rescate de la confianza de inversionistas, consumidores y mercados en la democracia liberal y sus instituciones; en la separación de poderes; en las libertades y el orden constitucional; en la justicia; en la autonomía de la autoridad monetaria; y en la retoma del manejo responsable de los recursos públicos, pasando por el establecimiento de una Regla Fiscal actualizada. La confianza in crescendo.

Si así continuare, el motor de la reconstrucción en todos sus confines geográficos y sectores productivos será el corolario de la confianza renacida en nuestro patio y en nuestro accionar.

*Carlos Gustavo Cano es exdirector del Banco de la República y Ecopetrol y ex ministro de Agricultura.

Por Carlos Gustavo Cano Sanz

Economista de la Universidad de los Andes; con maestría de la Universidad de Lancaster; posgrado en Gobierno, Negocios y Economía Internacional en la Universidad de Harvard. Fue ministro de Agricultura, director del Banco de la República y director de Ecopetrol. Actualmente es profesor de la Universidad de los Andes.
Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.