Publicidad

Ineludible nuevo apretón monetario

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Carlos Gustavo Cano Sanz
14 de enero de 2026 - 05:06 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La cifra de la inflación de 2025 revelada por el Dane, 5,1 %, es un dato muy malo para Colombia. Ya completamos media docena de años por encima de la meta establecida por el Banco de la República del 3 % anual.

A pesar del riguroso papel desempeñado por su Junta Directiva en el ámbito puramente monetario, en cabal cumplimiento de su misión constitucional de velar por la preservación del poder adquisitivo del peso, el desastroso manejo de las finanzas públicas en lo que va corrido de este gobierno ha contrarrestado la consecución de los fines buscados.

En efecto, el mayor déficit fiscal de los últimos 120 años, es decir desde la guerra de los mil días, que se acerca al 8 % del Producto Interno Bruto, el endeudamiento público que ha alcanzado el 65 % del tamaño de la economía -el triple de la proporción que teníamos hace apenas tres lustros-, la violación continuada de la Regla Fiscal establecida por ley desde 2011 como baluarte de la disciplina de la administración del erario y complemento inseparable del aseguramiento de la estabilidad macroeconómica de la Nación, configuran el cuadro sinuoso de nuestro porvenir en materia de crecimiento sostenible, y por ende duradero, de la inversión, la producción y el empleo formal y bien remunerado.

A todo ello se suma el improvidente, irresponsable y populista incremento del mal llamado salario mínimo del 23,7 %. Mal llamado, por cuanto, como bien se sabe, en la realidad monda y lironda al menos dos terceras partes de la fuerza laboral se halla bien por debajo de la cobertura de ese mítico umbral. Hasta las más serias centrales obreras han señalado el sabor demagógico de dicha medida.

Quienes en el muy corto plazo se esperaría que aplaudan semejante decisión, en vez de los trabajadores, son aquellas empresas de servicios urbanos cuyas tarifas se rigen por el tal mínimo, comenzando por las administradoras de conjuntos residenciales, vigilancia y seguridad, ciertos bienes públicos y actividades análogas.

Apenas despunte este amanecer del 2026, los hogares colombianos comenzaremos a sentir sobre nuestros bolsillos el insoportable peso de una inflación muy superior a la de períodos más recientes. Una inflación aupada por el ánimo propio de democracias frágiles en épocas preelectorales. E, igualmente, impulsada por la ineluctable elevación de las expectativas sobre la misma. Esto es, la antesala ineludible de un nuevo apretón monetario.

El encarecimiento del dinero circulante es el resultado inevitable de semejante panorama. Así las cosas, la Junta del Banco tendrá que obrar en consecuencia a fin de enfrentar una vez más la carestía, el impuesto más injusto para los ciudadanos de a pie.

En términos coloquiales, como nos enseñaron los abuelos, y lo demuestran la experiencia y las lecciones de la historia cotidiana: la vaca ladrona no olvida el portillo. Es la inflación la que les arrebata siempre y sin pausa el mendrugo a los más pobres. Tal es el invariable balance de las cuentas inocultables de los regímenes totalitarios.

O, como dictaminaba Lenin, el fundador del comunismo contemporáneo, que es lo mismo, la forma más eficaz de derrotar al enemigo es corromper su moneda.

*Profesor de Uniandes, excodirector del Banco de la República y Ecopetrol y exministro de Agricultura.

Carlos Gustavo Cano Sanz

Por Carlos Gustavo Cano Sanz

Economista de la Universidad de los Andes; con maestría de la Universidad de Lancaster; posgrado en Gobierno, Negocios y Economía Internacional en la Universidad de Harvard. Fue ministro de Agricultura, director del Banco de la República y director de Ecopetrol. Actualmente es profesor de la Universidad de los Andes.
Conoce más

Temas recomendados:

 

Felipe Cox(18091)15 de enero de 2026 - 02:07 a. m.
Si la empresa tiene empleados en mejores condiciones la productividad aumenta naturalmente. Yo lo veo como una forma de distribución de la riqueza. Algo muy en deuda en nuestra sociedad. Y lloran los que se gastan eso en restaurantes y mucho más.
William Velasco velez(16260)14 de enero de 2026 - 10:45 p. m.
Total clara la columna que demuestra la realidad económica que a desbocado el Gobierno del Cambio.
Orlando Sereno(31511)14 de enero de 2026 - 08:52 p. m.
En la enumeración de las causas de la inflación actual le falto: la falta de "coadministracion del sector privado" en las decisiones del Estado.de haberse dado se hubiese cumplido la inflamación objetivo.
Mario Giraldo(196)14 de enero de 2026 - 05:55 p. m.
Recuerda que cuando llego Petro la inflación estaba en 13 y hoy esta en 5.1% !!!El que encarece el costo del dinero es el banco de la republica. Recuerda que son ellos los que controlan las tasas que hoy estan a 9.25%!! y llevan 4 años en el rango 9.25-13.75% un record en los países OECD. A la junta de BanRepublica debieran abrirle investigación por peculado pues tasas altas enriquecen a los bancos!!
Mario Giraldo(196)14 de enero de 2026 - 05:52 p. m.
Tiene razon, FRACASO la politica de tasas altas del Banco de la Republica. Sus datos demuestran como subiendo las tasas en lugar de bajar la inflación, lo que hacen es dispararla al encarecer el costo del crédito y el costo de financiar. Los otros números son bastante normales, NADIE esta en crisis por tener gastos fijos del 65% de sus ingresos, o por gastarse 8% mas de lo que se iba a gastar en un año.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.