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La trampa de la tierra

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Carlos Gustavo Cano Sanz
18 de febrero de 2026 - 05:05 a. m.
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Sin ninguna duda, la gran oportunidad de crecimiento sostenible en el mediano y el largo plazo de la economía colombiana, y, por ende, de la generación de empleo formal y bien remunerado para las actuales y nuevas generaciones, yace en la industria agrícola. O sea, la producción primaria integrada verticalmente a cadenas de valor de su transformación manufacturera y su comercialización mayorista y al detal. Una ruta intensivamente alta en conocimiento, mucho más que en el mero suelo del piso terrestre.

Hacia el año 2050, cuando habremos alcanzado el pico demográfico de la humanidad, y a partir de allí la declinación de la población planetaria, sería necesario un aumento del área productiva de 70.000.000 de hectáreas adicionales. No sólo para nutrir a los nuevos bebés, sino, crecientemente, a las mascotas que desde ahora comienzan a suplantarlos.

Según la FAO, con la ciencia predominante, no habría cabida para semejante reto. La frontera agrícola global se está agotando, quedando un borde reducido, aún disponible, en África y en algunos lugares de América Latina. El cambio técnico tendrá que ser el camino.

Entre estos últimos se halla Colombia, cuya extensión continental es de 114.000.000 de hectáreas, de las cuales se estima que apenas 30 son aptas para la agricultura, en contraste con sólo siete que hoy se hallan efectivamente cultivadas.

Del resto, el territorio inexplotado, no menos de la mitad se encuentra en la Orinoquía alta del país, cuyo aprovechamiento constituye la oportunidad más esperanzadora del porvenir del aparato productivo nacional. Oportunidad comparable a la del estado Matto Groso de Brasil, que en sólo un par de décadas colocó a esa nación en la vanguardia de la producción mundial de alimentos, particularmente en el suministro de proteína animal, el renglón de más alto crecimiento dentro del segmento de la comida.

A fin de lograrlo en nuestro propio suelo, la primera condición yace en la superación del entrampamiento ideológico de la propiedad de la tierra rural. Y entender por fin que la única forma posible de tenencia y uso de esta no radica exclusivamente en su titularidad a la usanza de la tradición hispánica. En nuestro hemisferio, para mencionar apenas dos ejemplos emblemáticos de potencial de clase mundial, cerca de dos terceras partes de los productores argentinos no son propietarios de los predios que explotan. Y en el caso de los Estados Unidos, según la más reciente información de su Secretaría de Agricultura, 39 % de los granjeros no es poseedor titular de la tierra que trabajan.

Modalidades como las cuentas en participación con operadores especializados, talentos jóvenes diestros en la agricultura de precisión y la inteligencia artificial; el comodato; el usufructo; el leasing inmobiliario rural; contratos de arrendamiento convencional amparados por la ley, entre muchas otras formas asociativas, constituyen las avenidas más promisorias a fin de poder ampliar de manera sustancial y rápida el uso eficiente, competitivo y equitativo de la vasta tierra rural actualmente ociosa de Colombia.

El incentivo más indicado y simple tras dicho propósito, sin costo fiscal alguno, sencillamente por aún no existir el recurso, sería la exención total o parcial, e indefinida o temporal, según lo determine la rama legislativa del poder público, sobre los ingresos que deriven los legítimos propietarios de la tierra rural de las mencionadas formas asociativas.

*Excodirector del Banco de la República y Ecopetrol y exministro de Agricultura.

Carlos Gustavo Cano Sanz

Por Carlos Gustavo Cano Sanz

Economista de la Universidad de los Andes; con maestría de la Universidad de Lancaster; posgrado en Gobierno, Negocios y Economía Internacional en la Universidad de Harvard. Fue ministro de Agricultura, director del Banco de la República y director de Ecopetrol. Actualmente es profesor de la Universidad de los Andes.
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PEDRO CASTIBLANCO REYES(85266)Hace 1 hora
nos intentan vender la idea que el campesino NO merece la tierra que labra, que esta debe ser siempre propiedad de algun billonario hacendado.
Mario Giraldo(196)Hace 2 horas
En las ultimas décadas, ningún país desarrollado ha aumentado su area agrícola. Por el contrario el mundo cada vez produce mas en menos tierra. YA HOY producimos mas de lo que nos comemos, ejemplo la crisis del arroz en Colombia. Sarmiento Angulo y los ingenios del Valle se apropiaron de media Orinoquia esperando que el gobierno les haga la infraestructura para unos negocios que cada vez tienen menos perspectiva.
Melmalo(21794)Hace 4 horas
Será que los terratenientes dueños de la mayoría de la tierra cultivable en Colombia, acatarán su propuesta y sacarán sus vacas de sus propiedades para al menos arrendarlas para la producción agrícola?
  • Mario Giraldo(196)Hace 2 horas
    Lo que estan haciendo es esperando que llegue un gobierno que les construya con fondos publicos los distritos de riego, los silos de acopio, las redes electricas, los acueductos y las carreteras que valoricen esos predios y asi ellos poderlos explotar sin gastarse un peso.
Atenas (06773)Hace 5 horas
Atinado como siempre C.G. Cano, sus pergaminos lo acreditan, y si en personas de tan vasto conocimiento no creemos, entonces ¿en quién? De suerte lo q' afirma coincide con lo q' aquí he sostenido y controvertido a panditos opinadores q' abundan en EE: q' la simple ejecución de ese remedo de reforma agraria con q' el sofista engaña a su jauría no es más q' acabar de empobrecer a los esperanzados, y engañados q' todo lo ignoran, de cómo la globalización requiere de otro tipo de agricultor.Atenas
DONALDO MENDOZA M.(67774)Hace 7 horas
En el escenario de que De la Espriella ganara la presidencia, habría una regresión agraria. Aumentaría la importación y contrabando de productos baratos. Y se mantendría a la baja la inflación...
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