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27 Aug 2022 - 5:00 a. m.

Aprendizajes de una millonaria estafa a cantantes latinos

En noviembre de 2021 se inició en Estados Unidos una investigación fiscal en contra de los propietarios de MediaMuv, una empresa que se presentaba como la autorizada para reclamar las regalías de importantes artistas latinos. Esta empresa hoy es reconocida como la responsable de una de las estafas más grandes por derechos de autor de música en YouTube. Este caso confirma que el actual mecanismo de gestión de derechos de autor en redes sociales está roto.

En un reciente informe de Karisma, “Detección automática de derechos de autor: una herramienta de desigualdad”, decíamos que el sistema de gestión de derechos de autor en redes sociales está roto, que el filtro automatizado para definir cuáles son los posibles contenidos infractores falla afectando especialmente a los pequeños creadores, la estafa de MediaMuv, calculada en 23 millones de dólares, por desviar la monetización de música de importantes artistas latinoamericanos, muestra que también es fácil engañar al mecanismo sobre quién es el verdadero dueño.

Recordemos que el informe de Karisma explicaba que los filtros de detección de contenido posiblemente infractor de derecho de autor en redes sociales funcionan “a partir de una base de datos con muestras de audio, imagen o video que entregan quienes se registran como propietarios de los contenidos”. La herramienta contrasta los contenidos que suben las personas usuarias de la plataforma con la muestra de entregada por los titulares, y cuando hay coincidencia bloquea el contenido o lo monetiza a favor de quien dice ser su propietario”.

Esta herramienta en YouTube se llama Content ID. Cuando el contenido es filtrado como infractor a veces es bloqueado, pero con frecuencia es desmonetizado o, cada vez más, monetizado a favor de quien ha registrado el contenido como propio. Si seguimos el rastro del dinero lo que vemos es que en YouTube Content ID no solo filtra para definir quién es el propietario del contenido y modera la forma como se accede a él, sino que además asigna la monetización.

La información sobre la monetización de contenido no la da Content ID, YouTube la facilita desde hace años a través de unos cuantos intermediarios a quienes da acceso al sistema y confía que verifiquen que efectivamente tienen los derechos que reclaman. Estos intermediarios ofrecen los servicios de gestión de derechos a los titulares y son usados sobre todo por los grandes creadores de contenidos, especialmente de música. La mayoría de los creadores de contenidos más pequeños simplemente confiarán en la gestión de Content ID, como lo explica el informe de Karisma referido.

Con este preámbulo hablamos ahora de la investigación fiscal abierta en Estados Unidos contra los dueños de MediaMuv que incluye 30 cargos de conspiración, fraude electrónico, blanqueo de dinero y robo de identidad agravado, uno de ellos alega ser inocente, mientras que el otro ya hizo un acuerdo.

La millonaria estafa de MediaMuv se realizó a través de la empresa intermediaria AdRev. AdRev en su página web dice que fue “fundada en 2012 para ayudar a los músicos a navegar por los terrenos salvajes de la monetización de los contenidos generados por los usuarios en YouTube”, se presenta como “una solución integral de gestión de derechos digitales que genera pagos inigualables en ingresos ganados y tiempo encontrado para actores creativos de todo tipo y tamaño”.

Aunque, de acuerdo con Billboard la investigación no encontró fallos en la forma de actuar de YouTube o AdRev, más recientemente se informó que el antiguo director de esta empresa es ahora testigo en el caso.

Billboard cuenta que MediaMuv se presentó ante AdRev con unos documentos como representante autorizado para gestionar las regalías de varios artistas como Julio Iglesias, Daddy Yankee o Don Omar. AdRev se convirtió en su intermediario y gestionó la monetización de los contenidos durante años. Esto sucedió aunque crecían las denuncias -por internet y ante YouTube y AdRev- que mostraban que MediaMuv reclamaba regalías sin las autorizaciones debidas. Las víctimas inicialmente las veían como errores pero luego sospechaban de sistematicidad.

La capacidad de ofrecer información sobre la gestión de derechos digitales en forma pertinente hace que estos sistemas de intermediación de la economía digital tengan una gran ventaja frente a la gestión física, pueden dar más control a los titulares de derechos y por tanto ofrecer más transparencia. Sin embargo, como lo muestra este caso no es complicado engañarlos y es fácil reclamar derechos sin que existan controles, mucho menos sanciones disuasorias.

El informe de Karisma mostraba esa cara de cómo en Colombia el filtro automatizado que se usa para detectar contenido posiblemente infractor de derechos de autor produce falsos positivos que son aprovechados especialmente por los grandes jugadores. Es decir, como ya dije, concluímos que el sistema estimula un reclamo de regalías por presuntos titulares que usan sobre todo grandes jugadores y que afecta especialmente a pequeños productores de contenido del ecosistema digital.

Otro tema que surge de leer la información disponible de este caso, es que hay una aceptación general de que existen las pequeñas estafas, es decir, confirma que lo que más afecta a los pequeños creadores de contenido es algo que se tolera mientras estas personas tienen muy poca capacidad de reclamar. ¿De poco a poco cuánto será el tamaño del desfalco?

Entonces, si de algo sirve lo que se sabe sobre la estafa que adelantó MediaMuv es que son muchas las aristas del sistema que están rotas pero, sobre todo, nos permite afirmar que se requieren ajustes importantes para lidiar con los incentivos que existen para el registro de titulares en el sistema, donde están ausentes las pruebas de legitimidad, los controles para estos actores, y las sanciones por reclamaciones ilegítimas (si tienes algún caso de estos ¡cuéntanos!).

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