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El sector financiero fue pionero usando grandes cantidades de información personal de sus clientes para tomar decisiones. Era tal el poder que sus listas negras fueron un grave problema antes de finalizar el siglo XX. Los retos hoy son otros pero no son menores.
El abuso de esas listas negras fue clave en el desarrollo del “habeas data”. Cuando se estableció que estos datos circulaban sin control, los casos financieros ayudaron a desarrollar la “protección de datos”. Si analizamos la jurisprudencia, la relación entre el sector financiero y la construcción de estas garantías en Colombia es estrecha.
La administración de bases de datos del sector financiero tiene en CIFIN S.A. un jugador importante que hace informes y produce puntajes de crédito sobre 46 millones de personas y más de dos millones de empresas del país, gestionando bases de datos de muchas formas, incluso transfiriéndolas.
Esta semana seis accionistas minoritarias vendieron el 71% de CIFIN a Trans Union Netherlands (EE. UU) que está en más de 30 países y se ocupa de sistemas de análisis avanzado y soluciones para la toma de decisiones, incluso en industrias adyacentes como el sector de seguros. La nueva accionista me recordó el informe “Data Brokers: A Call for Transparency and Accountability” de la Federal Trade Commission (FTC- 2014) de EE. UU, donde se advierte la ausencia de transparencia en la operación de las empresas que obtienen, compran y comercializan datos personales de sus clientes en todos los sectores. Aunque la circulación de grandes cantidades de datos personales representa beneficios (como que el perfil que facilitan con nuestros datos ayuda a que encontremos más fácilmente lo que buscamos en Internet), la situación ha llegado a extremos que encienden alarmas. Se sigue recomendando fortalecer la “protección de datos” pero ya sabemos que ésta se queda corta.
El volumen de datos que circula permite, por ejemplo, que alguien decida que determinadas personas son un “riesgo” o establecer posibles enfermedades que encarecerían los servicios contratados de seguros. Sin duda, problematizar la construcción de perfiles con grandes cantidades de datos para tomar decisiones no es exclusivo del sector financiero, pero la relación histórica de vulnerabilidad en ese sector sí obliga a pensar en los escenarios que plantea esta nueva realidad.
