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Ecuador, entre Washington y Pekín

Carolina Botero Cabrera

29 de agosto de 2026 - 12:04 a. m.

Mientras Abelardo de la Espriella está firme con Donald Trump, Quito apuesta por navegar entre las dos potencias: profundiza su alianza con Washington en seguridad y fortalece sus relaciones comerciales con Pekín, incluso acaba de firmar con China un memorando de entendimiento sobre cooperación en economía digital. Hay algo en lo que está haciendo Ecuador que se sale del libreto y vale la pena mirar.

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Durante su reciente visita a Pekín, invitado por el gobierno de Xi Jinping, Daniel Noboa consiguió 43 millones de dólares en cooperación no reembolsable y firmó varios acuerdos de los que se sabe poco, entre los que está un Memorando de Entendimiento sobre el Fortalecimiento de la Cooperación en Economía Digital.

Con China como segundo socio comercial, Noboa impulsa un equilibrio pragmático: mantiene una alianza estratégica con Estados Unidos para seguridad y combate al crimen organizado -que incluye cuestionadas acciones de tropas de ese país en territorio ecuatoriano-, al tiempo que sostiene que no descuidará sus relaciones con China, que apoyó a Ecuador en momentos de crisis y que, no lo olvidemos, suministra infraestructuras como la de reconocimiento facial, para la vigilancia de la ciudadanía en las calles.

Llama la atención que los firmantes del memorando son la Administración Nacional de Datos de China (AND) y el Ministerio de Infraestructura y Tecnología del Ecuador. No conocemos el texto, pero Ecuador señala que es para cooperación y transformación digital mediante el intercambio de políticas y tecnología, desarrollar proyectos de digitalización en agricultura, manufactura y salud, formar talento, apoyar emprendimientos y facilitar la transferencia tecnológica.

La AND, creada en 2023, no se limita a promover la digitalización empresarial: también participa en la construcción de la política china sobre datos, infraestructura digital, circulación de datos y cooperación internacional en gobernanza digital. En la estrategia económica china los datos son un activo central y la agencia trabaja, entre otras cosas, en el desarrollo de datasets para inteligencia artificial. Sin texto sería prematuro afirmar que el memorando incluye compromisos sobre gobernanza de datos, infraestructura o circulación transfronteriza de información. Pero la naturaleza de la AND y los sectores mencionados permiten pensar que no será solo digitalización sectorial, seguramente incluirá contribuciones para desarrollar capacidades, infraestructuras o políticas de datos.

Por otro lado, veamos el Acuerdo Recíproco de Comercio (ART, por su sigla en inglés) firmado hace unos meses entre Ecuador y Estados Unidos. El ART incluye obligaciones sobre servicios digitales, transferencias transfronterizas de datos y otros compromisos comerciales que condicionan el espacio regulatorio ecuatoriano en materia de datos. Por ejemplo, Ecuador se compromete a facilitar el comercio digital y a permitir determinadas transferencias de datos a través de las fronteras -con socios confiables-; además, establece restricciones a ciertas medidas por discriminar servicios digitales estadounidenses.

El ART contiene además el compromiso de Ecuador de consultar con Estados Unidos determinados acuerdos comerciales o económicos que pretenda celebrar con terceros países. ¿Cubre esta disposición a un memorando de cooperación en economía digital con China? Sin conocer el texto, no opino. Pero pronto sabremos cómo lo interpretará Estados Unidos. No en vano, los ART, aunque no lo digan expresamente, también buscan contener la influencia de China en la región.

Como sea, Ecuador está en medio de dos modelos diferentes de construir gobernanza de datos. El ART lo conecta con una arquitectura comercial digital impulsada por Estados Unidos que puede condicionar su alcance como regulador de datos frente al mercado estadounidense; un techo. El memorando, por su parte, lo conecta institucionalmente con la autoridad china que está desarrollando otra arquitectura de gobernanza de datos y puede influir en cómo Ecuador desarrolla capacidades, infraestructura y políticas digitales; un piso.

No necesariamente hay una contradicción, puede verse como una forma de usar la competencia entre ambas potencias para fortalecer capacidades propias. Pero para que tenga éxito necesita algo que no le da ninguna de los dos: una política propia que determine qué dependencias está dispuesto a aceptar, bajo qué condiciones y con qué capacidad para cambiarlas. Ecuador ya tiene regulación en materia de protección de datos y políticas de transformación digital. ¿Serán suficientes para enfrentar este desafío?

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Hay muchas preguntas: ¿Cuál es el margen real de los países para establecer sus propias reglas cuando sus relaciones comerciales, tecnológicas y de infraestructura están siendo estructuradas simultáneamente por Estados Unidos y China? ¿Cómo reaccionará Estados Unidos, que ve las relaciones internacionales en términos de lealtad y mezcla sus prioridades en la región -seguridad, migración y economía-? ¿Usará la cláusula 5.3.3 del ART? ¿Qué ocurrirá si la cooperación tecnológica o institucional con China requiere adoptar prácticas que entren en tensión con las obligaciones asumidas frente a Estados Unidos?

Pero, además: ¿Qué hará Ecuador con el margen que tiene? Porque sin una política propia de datos, seguirá repitiendo la vieja receta de los acuerdos económicos: entregar materias primas a cambio de reglas y tecnologías que profundizan sus dependencias.

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