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7 Oct 2016 - 2:53 a. m.

“Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”

Dijo el gerente de la campaña del No, quien además indicó que “descubrieron el poder viral de las redes sociales” al ver la reacción a una foto de Santos y Timochenko acompañada de un mensaje sobre darle plata a las Farc mientras el país está en la olla.

Con un voto vergonzante por el No, el Sí se posicionó como ganador en redes y en las encuestas. Eso ha servido para decir que las redes no sirven, si usted cree eso, piénselo una vez más.

El resultado final no favoreció al Sí y la entrevista de empresario exitoso que ofreció Juan Carlos Vélez a La República da más pistas de por qué. Aunque con una dialéctica complicada –usar lo negativo no es fácil–, los del No explotaron la fórmula ya exitosa en redes de la indignación. La campaña del No fue barata y efectiva. Me pregunto ¿qué habrían hecho con dinero? Recuerden la estrategia de manipulación de redes que Sepúlveda develó acerca de la campaña a la presidencia de Zuluaga, cuando creó falsos perfiles y mensajes.

El No usó redes sociales y extendió sus lógicas de segmentación a otros medios como emisoras pequeñas y volantes. Diseñaron mensajes simples en temas que indignara a las audiencias según estrato y región –no explicar acuerdos, hablar de Venezolanización, subsidios, impunidad, etcétera–. Consiguieron “emberracar” y legitimar que el exprocurador azuzara a los homófobos con la supuesta “ideología de género”, que ni existe ni nada tiene que ver con los acuerdos.

Leí en Twitter “Cada vez hay más ‘smartcities’ y aumentan los ‘smartphones’. Por los problemas que tienen nuestras sociedades, ¿será que lo que nos falta son ‘smartcitizens’?” Es difícil evidenciar la manipulación del electorado en las campañas, porque la línea entre comunicaciones y abuso es delgada y porque los controles pueden suponer riesgos a la libertad de expresión. Por eso hay que investigarla, evidenciarla y apostar por una ciudadanía inteligente (smart) e informada que use Internet como herramienta de diálogo y para informarse más allá del meme. No nos resignemos a que el verdadero poder constituyente sigan siendo las manipulaciones publicitarias populistas. Empecemos a exigir un mínimo de lealtad argumentativa en la democracia.

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