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Tres de la madrugada; lunes. La luna llena enciende tenuemente el cielo. Pura poesía. Pienso, mientras bebo una taza de café, en la conversación que tuve con la mujer que trabaja en la panadería. La conclusión de todo fue que amar no es comprometerse. Caímos en la cuenta de que amor y compromiso son dos conceptos que solemos confundir y es que dicha confusión es tamaña piedra en el camino, pues generalmente entendemos que para amar debemos comprometernos. Pero eso no es así.
El amor es una experiencia de vinculación auténtica con el otro. En el compromiso la autenticidad se pierde porque se entra en la responsabilidad u obligación que se decide voluntariamente experimentar. Cuando amamos comienza una apertura hacia el otro. Tenemos la disposición a dejarnos afectar por él o ella, nos sometemos voluntariamente ante su persona. Entonces, nos encontramos con el otro en un espacio y tiempo compartido. El vínculo auténtico con el otro nos lleva a trascender nuestra individualidad y a preocuparnos por el otro en su singularidad y en su diferencia. Por ello es que el amor es una experiencia que surge de manera espontánea y no puede ser forzada ni planificada. Por otro lado, el compromiso implica una responsabilidad u obligación hacia una tarea o persona. Surge de una decisión consciente de cuidar y apoyar al otro, pero este cuidado no implica necesariamente un vínculo auténtico o una experiencia de amor. El compromiso puede ser una respuesta adecuada y necesaria en ciertas situaciones, pero no define ni determina la existencia del amor. Por ello amar no es comprometerse. Puede que suene terrible: aunque el compromiso puede estar presente en algunas relaciones amorosas, no necesariamente es un indicador que nos manifieste la existencia del amor. El amor es una experiencia que se da en el momento presente y surge de la vinculación auténtica con otro ser.
Ahora bien, si hablamos de un plano más responsable con nuestras acciones, el amor y el compromiso pueden tener diferentes consecuencias en nuestras vidas. El amor nos lleva a salir de nosotros mismos y trascender nuestra individualidad, lo cual puede ser una experiencia enriquecedora y transformadora. Así como puede ser una experiencia de crisis. El compromiso, por otro lado, puede ser una carga o responsabilidad que nos impone limitaciones o restricciones en nuestras vidas. Algo a lo que tenemos que exigirnos ser.
La mujer que trabaja en la panadería me sonríe, se sorprende con de que habláramos de panes y luego del amor que no es compromiso. Trato de explicarle que el amor no depende directamente el amar a una persona, también se puede amar un pan. Me dice que mejor es no pensar en eso. Según ella, siguiendo la opinión del mundo, el amor es indescriptible. Si se trata de analizar lo único que haremos será quitarle la magia que tanto nos fascina. Lo que realmente es la causa de por qué amamos amar. Recojo mi bolsa de pan y me voy a paso intranquilo. Siempre sucede lo mismo cuando hablo del amor.
Juan Camilo Parra Ávila El Cocuy, Boyacá
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