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Aquellas vacaciones

Cartas de los lectores
27 de septiembre de 2023 - 02:05 a. m.

Aquellos días tan intensos, tan tranquilos y a la vez llenos de incertidumbre, en los cuales mi mente duraba casi todo el día frente a una pantalla, esclava de pertenecer al sistema común de la sociedad con el fin de aprender cosas básicas para ser uno más en el mundo que nos rodea. En eso llegó mi verdadero tiempo de ocio, aquel último fin de semana cuando mi vida se fue transformando y en vez de días parecieron semanas.

Aquella embarcación hacia el vecino país: esa tierra que tenía la mala fama de ser un pueblo lleno de solo maldad y dolor por parte de su pueblo. Todo a causa de un monstruo llamado gobierno bolivariano, donde sus guardias eran torturados mentalmente por unas bestias que los llenaban de ideas erróneas de un dictador que hundió ese bello paisaje de hace tres décadas. Aquel viaje parecía algo normal para mi bella familia, pero para mí significaba algo más: sentía aquel dolor de patria, aquella nostalgia, ese hueco emocional que me dejaba volver a ver mis raíces. Aquellas raíces que me traían buenos recuerdos que viví desde mi infancia, y al regresar comprendí aquel dolor y angustia de su población. Aquellos dictadores se encargaron de arruinar tanto al país, que comprendimos la angustia de su gente al no conseguir el pan para sus casas. Ese pueblo fantasma en el que solo se respiraba soledad en medio de un frío denso que ambientaba aquel plano de desolación. Aquellos tres días me parecieron semanas, mi desconexión con el mundo exterior me hizo reflexionar cómo se sentían la soledad, la tranquilidad y el dolor de patria. Al pasar aquel lunes la frontera hacia mi hogar, sentí haber cruzado dos mundos distintos: por un lado, la patria venezolana, cuyo ambiente era de desolación, y, por otro, lado el territorio colombiano, el cual se ha estado reconstruyendo a pesar de sus problemas sociales. Es triste saber que muchos inmigrantes sufren por esas injusticias y que, por desgracia, se ganan la fama de ser personas malas.

Pienso en aquellos niños que no pudieron vivir una infancia como debieron o que viven de la escasez, esas familias que a pesar de todo lo malo se logran mantener, pero que dentro de poco tiempo terminarán en las calles.

La tierra venezolana no solo ha sido atormentada por el deplorable Gobierno chavista, pues aquellos individuos que decían ser opositores y considerados por la población como “salvadores” terminaron siendo otras bestias corruptas y mentirosas. Esa desilusión que se llevaron los inmigrantes es inaceptable. Genera cada vez más tristeza y rabia en los habitantes venezolanos, porque el deseo de un cambio en la nación se esfuma.

Venezuela, tierra llena de nostalgia y desolación, es triste verte así. Lo que eras hace casi tres décadas se ha esfumado por completo...

Sebastián Pico

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