Cambié de opinión sobre la historia por Irene Vallejo

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Cartas de los lectores
06 de diciembre de 2023 - 02:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Odiaba la Historia, con H mayúscula, por lo general contada por Hombres, por los ganadores. Siempre he desconfiado de quienes quieren “explicarme” cómo ha sido la vida. Los escritores profesamos muchas mentiras, la ciencia está llena de artilugios, usan la verdad y la razón para manipularnos, para dominarnos, para hacernos sentir libres cuando estamos siendo totalmente doblegados por el consumismo, por el deber ser.

Me sabe a mierda esa frase de “quien no conoce su historia está condenado a repetirla”. ¿Saber las barbaridades de la humanidad ha hecho que se detengan las guerras? ¿Han dejado de violar a niñas? ¿Han dejado de talar las selvas?

Pasan muchas cosas. No solo hay una historia. Desconfío siempre de la fuente. Nada que venga de TikTok ni de Twitter. Nada si esa historia sigue proviniendo de los machos del momento y sus intereses ególatras, de sectas, guetos familiares, de anquilosada democracia.

Pero más que odiar la historia, odio los historiadores hombres escandalosos que gritan para argumentar, para convencerme. No les creo sus rigideces antiguas, inmóviles, patriarcales. Su despotismo y soberbia por ser “los que saben”. Qué risa me dan sus acaloramientos, sentencias, moralismos, su “mansplaining” (gracias por nombrar tan acertadamente esta práctica horrorosa de la que no escapa ningún cis, trans, hetero, bi, gay, pan…). Hace poco un librero me dijo que El infinito en un junco no era muy acertado con la historia. Qué risa. Otra vez, otro macho, rosa, meando encima de la historia, la “verdadera” historia. Con más ganas me aferré a esta lectura que hago entre otras lecturas, lenta y subrayadamente, capítulo a capítulo.

Realmente mi raye no es con la historia. Mi raye es con quiénes y cómo nos han contado esas historias. Y agradezco profundamente a Irene por esta cuidadosa obra. Le agradezco por llevarme a esos lugares mentales que siempre rechacé porque me los contaban sin alma, sin duende, sin hablarme directamente, sin querer construir esos puentes que tanto requiero, puentes con la vida, con la poética, con la piel y la hermenéutica. Qué chimba esta historia de los libros, estos artefactos inmortales que desde los tiempos de Alejandro Magno hasta hoy siguen dándoles sentido a nuestras vidas.

Camilo Andrés Rojas Tello. Fundación Grupo de Acción y Apoyo a personas Trans (GAAT).

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más

 

Hernando(58851)06 de diciembre de 2023 - 09:41 p. m.
Solo el que ha comido, sabe a qué sabe la mierda.
Nelson(23874)06 de diciembre de 2023 - 05:20 p. m.
El señor de declara escritor y lo dice con desparpajo ..."Los escritores profesamos muchas mentiras, la ciencia está llena de artilugios". Pero con ese lenguaje barriobajero....("Qué chimba esta historia de los libros", o "Me sabe a mierda esa frase de “quien no conoce su historia está condenado a repetirla”) queda claro qué clase de escritor es el señor.
Jacqueline(10525)06 de diciembre de 2023 - 04:20 p. m.
Coincido con Name, al avanzar en la lectura me sentí algo extraña: no me era familiar el tufo que he percibido en Vallejo, así que seguí leyendo, y corroboré que no se trataba de ella. Es muy válida la percepción de Camilo.
Carlos(62305)06 de diciembre de 2023 - 03:11 p. m.
Gracias, Camilo, por tu opinión. Válida. De Irene me gustó su prosa poética.
name(61569)06 de diciembre de 2023 - 02:56 p. m.
Sorprendido. - Por titulo, inicialmente, creí qué era IRENE la que escbía la columna. Deconcertado avancé. Ese manera de expresarse NO era la que yo conocí de la dulce autora del "Infinito...". Al fin me dí cuenta quién era el autor, un tal Camilo Andrés...y..eso lo expilca todo...
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.