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“Ri-dí-cu-la”
La noticia sobre la conversación sostenida entre una fiscal, el rector de la Universidad Sergio Arboleda y su hija me trae a la memoria una escena de la película El patrullero 777, cuando el periodista deshonesto le dice al policía: “¿Usted sabe lo que es el cuarto poder?”, y Cantinflas policía le advierte: “¿Y usted sabe lo que es no poder salir del cuarto?”.
Genial y brutal, el humorista no hace más que ratificar lo que debería suceder en un mundo normal y justo. Pero la situación en la Sergio daba para dos soluciones: una es que saliera airoso el rector, quien, mediando el quinto poder que tienen los amigos del Gobierno, hubiera utilizado a la fiscal para lograr los propósitos de no continuar con la imputación de los contratistas y sus asociados, sin que nada se supiera fuera del cuarto. La otra es la que conocemos: una fiscal proba, Angélica Monsalve, y un gran investigador periodístico, Daniel Coronell, amparado por otros periodistas de Caracol TV, quienes le enseñan a la opinión pública las maromas de ese quinto poder que durante estos últimos 20 años ha enceguecido a la ciudadanía y comete todos los días todo tipo de fechorías.
Es la ley para los de ruana, la ley del amiguismo. La corrupción desenfrenada... es la norma imperante en Colombia. La ley del mas fuerte, originadora del bullying y de la muerte de algunos jóvenes víctimas de ese mandato generalizado en algunos colegios que hace rato traspasó los círculos universitarios, generando verdaderos gurús de la administración pública que, convertidos en alcaldes, gobernadores o parlamentarios, se hacen acompañar de otros universitarios denominados contratistas, que desangran el presupuesto nacional, configurando conciertos para delinquir, auspiciados en enseñanzas perversas, tales como: “No seas ri-dí-cu-la. Estás equivocada. Entonces tú no conoces la sociedad y el mundo. Cuando una persona va a tomar una decisión tiene varias alternativas”.
El estilo es viejo. Tenemos que acabarlo.
Mario Froilán Reyes Becerra.
Sobre el tarjetón electoral
Estimados, como usuario de un diario tan importante y vital para la democracia como El Espectador, les pido que se pronuncien sobre el apodo que se le puso al candidato Federico Gutiérrez en el tarjetón.
Personalmente me parece una falta de respeto hacia toda la ciudadanía, sin importar el partido o candidato que elijan. Puede ser interpretado como una clara tendencia de un organismo del Estado por buscar la preferencia de un candidato en el momento de votar, pero también deja claras dudas sobre la validez del escrutinio.
Finalmente, quisiera decir lo siguiente: un tarjetón electoral no se debe marcar como una camiseta de un equipo de fútbol.
Carlos Andrés Monsalve Roldán.
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