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Sobre un editorial
Respecto al editorial “Unidad para enfrentar la agresión rusa” , del 6 de marzo de 2022:
Lamento leer en su diario una mirada tan simplista de lo que ocurre en Ucrania. Su distinción entre los malvados rusos y la bondad de la comunidad internacional deja de lado todo el contexto de esta escalada de violencia y toda la maldad de “los buenos”. El inicio ya es un ejemplo de ausencia de equilibrio para manual periodístico: “Mientras el ejército y el pueblo ucranianos, con el presidente Volodímir Zelenski a la cabeza, mantienen su resistencia, el autócrata ruso, Vladimir Putin, continúa con su demencial guerra de agresión contra el país vecino”.
El presidente heroico en unión con el pueblo es una imagen de folletín, no un escenario real. El actor de comedia condujo a su país a un conflicto en el que no tiene nada que ganar, pero al que llegó bajo el impulso de las potencias que sí se benefician de la crisis. Esta no es solo una guerra de agresión —como lo sería la de Libia—. Los lectores necesitan más que nunca necesitan contexto geopolítico, y es su deber brindarlo.
Más adelante añade: “Su amenaza de escalar el conflicto a una conflagración nuclear demuestra su irracionalidad. En su afán por reconstruir la antigua Unión Soviética, luce dispuesto a hacer lo que considere necesario”.
¿De dónde sale eso de reconstruir la Unión Soviética? No tengo idea de cuál es el argumento que sostiene semejante opinión. Y lo más preocupante es que se proponga a los lectores la idea de que todo es un escenario irracional. No lo es. La expansión de la OTAN, los intereses petroleros y el interés de mantener un mundo unipolar son elementos que ayudan a entender lo que pasa.
No es posible resolver un conflicto asumiendo sin cuestionar la versión de una de las partes. Esa unión que piden no es ni remotamente el camino al final del conflicto, sino la vía para escalarlo.
De su diario espero como lector eso: que se ayude a entender lo que pasa. Para repetir el estribillo de buenos y malos ya hay mucha página web basura.
Edwing Arciniegas
Sobre un caricaturista
Quiero comentarles mi triste sorpresa con la acogida que ha tenido la caricatura “Thumor” (de su caricaturista, Picho y Pucho).
Entiendo que calificar de feos y desagradables sus dibujos es algo subjetivo. Pero cuando observo que sus textos única y continuamente expelen odio y resentimiento, se hacen verdaderamente repulsivos. Puede ser con la tónica antigobiernista de El Espectador, pero se vuelven de mal gusto los insultos permanentes. Las caricaturas deben ser graciosas y tener humor, además del mensaje que quieran trasmitir. El problema es que para que tengan algo de humor el caricaturista debe tener algo de inteligencia.
Sería más apropiado quitarle “h” a su seudónimo. ¡Debido a este sujeto cambié mi suscripción diaria (de más de 15 años) a la de fin de semana!
Andrés Arango E.
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