Colombia ha perdido la oportunidad de estar a la altura del mundo, en los últimos 200 años, en cada una de las fases de la Revolución Industrial debido a la falta de desarrollo nacional de maquinaria pesada, los altos costos de su importación y la falta de acceso a capital de inversión, lo que ha impedido que las industrias aceleren su producción y su desarrollo potencial. De la misma manera, se ha perdido la oportunidad en los últimos 30 años de implementar herramientas digitales por la clara ausencia de incentivos fiscales y porque los empresarios temen la falta de retorno de la inversión inmediata.
La 4ª Revolución Industrial está aquí para quedarse con la llegada al mercado de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, entre otras, y Colombia debe actuar rápidamente para asegurarse de no quedarse atrás nuevamente. Esta revolución va a requerir una sinergia de desarrollo e implementación de inteligencias artificiales con el capital humano existente.
El Gobierno puede desempeñar un papel importante para ayudar a superar las brechas actuales proporcionando incentivos adecuados y soluciones innovadoras para impulsar y formar ese capital humano. Sin embargo, el actual Gobierno puede perder esta oportunidad de nuevo si no actúa con rapidez.
La solución a los desafíos de Colombia está en su capital humano, que, según cifras reveladas, preocupa porque el año pasado duplicó su tasa de emigración.
En primer lugar, se debe brindar el apoyo necesario a aquellos que permanecen en el país para que no emigren al sentir que carecen de herramientas, incentivos de capital y oportunidades para explorar su potencial aquí. En segundo lugar, se deben generar incentivos para que aquellos que han dejado el país regresen y utilicen sus conocimientos en todo su potencial. Tercero, Colombia debe incentivar la investigación y el desarrollo aplicados a las nuevas industrias en el sector privado.
Los emprendedores serán claves en el diseño de estas soluciones novedosas para estimular la innovación en industrias como maquinaria, tecnología agrícola, productos agrícolas de alta gama, industrias de servicios tecnológicos, entre otras. Se puede tomar como ejemplo el trabajo del ministro Jean-Baptiste Colbert, quien convirtió la economía francesa sin rostro del siglo XVII en una próspera economía gracias a la industria de lujo. Sin embargo, se debe ser humilde y recordar que a Francia le tomó casi 100 años su transformación.
El Gobierno debe proporcionar los incentivos y las políticas adecuadas para retener el capital humano y fomentar el espíritu empresarial y la innovación, para que los emprendedores sean libres de implementar sus ideas sin la carga de regulaciones o burocracia excesivas.
En conclusión, Colombia tiene el potencial para convertirse en líder en soluciones innovadoras ligadas a economías sostenibles. Sin embargo, esto requerirá el apoyo del Gobierno y el espíritu emprendedor de su gente. La 4ª Revolución Industrial está aquí para quedarse y el país debe actuar rápido para asegurarse de no quedarse atrás nuevamente.
Juan Pérez Amaya.
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