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De funcionarios atornillados

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17 de septiembre de 2021 - 03:00 a. m.
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Sobre un editorial (I)

Interesante su editorial titulado “La arrogancia del poder hace daño a las instituciones”, donde se reivindica el respeto y la consideración con los colombianos. Los funcionarios públicos no son los dueños del poder y están en él para construir una sociedad más justa. Cuando cometen un error garrafal, como sucedió con Karen Abudinen, deben dar un paso al costado como forma de respeto a la sociedad. El presidente debe pensar en el bien colectivo y no en cálculos políticos que favorecen a quien pisotea la convivencia, porque esta es una forma de complicidad.

Ramiro Madrid

Sobre un editorial (II)

Totalmente de acuerdo con su editorial. Los servidores públicos están llamados a ser ejemplo de honestidad y buen comportamiento con los recursos del Estado. Los egos y la cercanía con el presidente de la República no son motivo para que se atornillen en el poder. Colombia necesita un cambio urgente en la forma de hacer política. El Gobierno actual es el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer.

Magnolia Beck

Sobre un editorial (III)

Nada nuevo en ese escrito. ¿Y es que el escándalo de lo ocurrido en el Ministerio de las TIC es de ahora?

Miremos el retrovisor y recordarán que el apoyo a errores, omisiones y hasta actos de corrupción (vergonzosos ante el mundo) ha tenido el respaldo tanto de los gobernantes a sus colaboradores como el de estos a su jefe. No vengan ahora los opositores del actual Gobierno a rasgarse las vestiduras.

Ese es el estilo de ejercer la política en nuestro país y en muchos otros.

G. Bohórquez.

Sobre un editorial (IV)

¡Qué voy a estar en contra de sus sabias palabras! Las apruebo y las aplaudo. Mi problema va por otro lado y requiero, solicito, una explicación.

¿Cómo se explica que en la misma sociedad pueda coexistir de algún modo su editorial con las expresiones y actitudes del presidente Duque?

Así mismo observo desde lejos (Bolivia) la coexistencia en la sociedad colombiana de violencia desatada y comportamientos de paz, defensa de la democracia y actitudes oligárquicas; en suma, la coexistencia de contrarios profundamente antagónicos en muchos ámbitos.

¿Cuál es el secreto de Colombia para seguir adelante, no rendirse y no dejar de apuntar alto?

Me asombran con su entereza y perseverancia. ¿Habrá que tener 50 años de violencia encima para llegar a estos grados de resiliencia?

Carlos Rodrigo Zapata C.

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