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Sobre un editorial
En cuanto al editorial “No nos crean tan moleculares”, quiero manifestar mi profunda inconformidad con el mismo, pero lo curioso es que no es por su contenido o la forma en que se presenta el tema, con lo cual estoy totalmente de acuerdo. Mi inconformidad se sustenta en el hecho de que, dado lo delicado y relevante del tema, el editorial debió ser aún más fuerte y radical, porque los hechos dan incluso para eventuales acciones judiciales contra las personas que vienen promoviendo en el país tan incendiarias y peligrosas teorías sobre seguridad y conflicto, lo cual es una amenaza contra nuestra democracia.
Me explico: históricamente y especialmente con los últimos y graves acontecimientos de orden público, el país sigue sumiéndose en una grave polarización y un ambiente de odio promovido especialmente por la ultraderecha, mucho más en un momento cuando sienten que están siendo aislados y rechazados por la mayoría de los colombianos. Entonces, para intentar recuperar espacio promueven todo tipo de falacias, teorías conspirativas y jugaditas, esperando no tener que soltar el poder que ya les quema las manos. Por lo tanto, la difusión de teorías apocalípticas o alucinantes, como la que nos ocupa, es sólo una fase de una estrategia siniestra para fomentar la desinformación, el caos y la desesperanza entre nosotros, que enfocan especialmente hacia las próximas elecciones.
Pero, sumado a lo anterior, no es menos grave que ya nuestras Fuerzas Armadas han recibido adoctrinamiento sobre esta alucinante teoría de un neonazi, lo cual debe ser fuertemente rechazado y condenado. Espero que parte de los abusos en estos días observados no se desprendan de los aprendizajes obtenidos por los alumnos más aventajados en las conferencias sobre esa doctrina. Y para colocarle la cereza al pastel, resulta entonces que con el producto de nuestros impuestos se están contratando conferencistas maniáticos para que expandan teorías que pueden resultar muy peligrosas para nuestro país y democracia. Es decir, con nuestro dinero podríamos estar pagando la capacitación de potenciales verdugos.
Por lo anteriormente expuesto entenderán ustedes las bases de mi reclamo hacia el tono de su editorial.
Óscar Bermúdez.
Sobre una columna
Me parece que la columna “El carcelero”, del señor Marcos Peckel, sobre los ataques que ha sufrido Israel por parte de Hamás, carece de cualquier objetividad. Se le olvida al columnista mencionar los desalojos que ha estado realizando el gobierno de Israel en Jerusalén de la población palestina y árabe, para entregar esas tierras a judíos. Fue casi una provocación para llegar a lo que ocurre ahora y así justificar la desproporcionada respuesta militar de Israel. Tampoco indica que el gran porcentaje de los muertos son civiles palestinos, muchos de ellos niños.
Eugenio González.
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