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Sobre la revolución molecular disipada
“Tronco’e nombre pa’ tre’ salones”, como diría el Flecha, personaje de la obra de teatro de David Sánchez Juliao.
Y, como ustedes dicen, la cosa sería para reírse y dejarla pasar, si no fuera porque, ¡miren quién!, es el señor Álvaro Uribe el que la acaba de esgrimir, él sí con esa misma seriedad y desparpajo con que nos soltara, hace unos días, ese otro gran chiste de que en su vida nunca ha dicho una mentira, ¡ja! Lo hace con la clara intención que ustedes mencionan, de reencauchar teorías rebuscadas sobre conspiraciones, ahora que ya la del castrochavismo se le empantanó, solo para azuzar el miedo y seguir lavándole el cerebro a tanta gente que no quiere ver por otros ojos que no sean lo que el presidente eterno les dice.
Pero no sé por qué ustedes, en su editorial del martes 11 de mayo, no mencionan otro asunto relacionado con este tema: uno tan o tal vez más peligroso que el hecho de que el impulsor de la famosa teoría en Colombia sea todo un expresidente, y es que, según información de otros medios, el señor Alexis López ha estado impartiendo charlas, conferencias o seminarios al Ejército colombiano en la Universidad Militar (¿gratis? ¿Pagado? Y si es así, ¿pagado por quién? ¿Por nuestros impuestos?). Eso sugiere que, además del señor Uribe, los altos mandos militares, y por ahí derecho el señor ministro de Defensa y el alto gobierno, están igualmente interesados en meterles en la cabeza estas mismas ideas a nuestros militares. ¿No les parece aún más complicado y serio este asunto con ese condimento adicional?
Guillermo Arias
Un agradecimiento
Soy suscriptor de El Espectador y quiero felicitarlos y agradecerles el cubrimiento que han realizado sobre la situación que está viviendo el país, la cual ha sido tratada a profundidad y considero que con mucha imparcialidad, lo que me satisface plenamente como su lector. Desafortunadamente, hoy en día muchos medios están actuando como caja de resonancia del Estado, que tiene una visión muy errada de la problemática, pues la sigue tratando como un asunto de orden público, “ignorando” o haciéndose el ciego frente a una realidad que ya es inocultable, aunque algunos medios tratan de taparla victimizando nuevamente a las víctimas, como en el caso de Dilan Cruz, y hoy desafortunadamente tenemos muchos nuevos como él. Considero que si el Estado y la sociedad no saben leer este mensaje, en muy poco tiempo tendremos muchos siloés y puertos resistencia en el país, y quizás en ese momento sea demasiado tarde.
Jorge Giraldo
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