Las personas con discapacidad nos sentimos solas
Triste reconocerlo, pero la realidad es así. La burocracia se disparó en este Gobierno de una forma incontrolable. Uno de esos cargos ostentosos y estrambóticos es la Consejería para la Participación de las Personas con Discapacidad, una entidad que, francamente, tiene personas calentando pupitre. Poca iniciativa, nula llegada a las regiones, atención en el cuarto de san Alejo a las necesidades de la población con discapacidad, gestión nada satisfactoria... y podría seguir.
La pandemia profundizó mucho más la desigualdad social. Más del 80 % de las personas con discapacidad no tienen trabajo, más informalidad, deserción escolar disparada, vacunación lenta, gente muriendo de hambre y así, una crisis social en la cual no sabemos cuándo saldremos del atolladero.
¿Accesibilidad digital en plataformas? Cero. Así se presuma de un portal web (que lo visitan tres gatos) donde se hace alarde de cumplimientos nada halagadores si tenemos en cuenta que somos una población con poca conectividad a internet y que las mejoras de accesibilidad no se ven (ejemplo: el portal del Secop y Secop II, para poner en evidencia la deficiencia estatal, donde aparenta lo que no es). ¿Representatividad? Cero. Las mujeres poco participan, hay guerra de egos entre la misma población con discapacidad, unidad más distante que nunca y las cuidadoras están desprotegidas.
Soledad, hambruna, desesperanza, frustración, miedo, zozobra, tristeza, dolor y rabia es lo que nos invade. Y quién sabe cuándo terminaremos... ¿Habrá una luz al final del túnel? ¿Hay alguien que hable por nosotros y escuche las súplicas de justicia, transparencia, igualdad y equidad? Preguntas que repiquetean día tras día.
Carlos A. Olarte Barajas. Comunicador social/gráfico.
Pensar con el deseo
Sin tratar de ser aguafiestas, me parece que las políticas de último momento diseñadas para “los jóvenes” parten de una premisa errada. Al otorgar un subsidio del 25 % para la nómina y el pago de los parafiscales, se asume que la respuesta será la generación de empleo y por lo tanto la solución del problema del desempleo. Las empresas contratan trabajadores solo si los necesitan, si las ventas están en aumento, si la capacidad de producción está llegando al límite. No los contratan por los subsidios ya que, aunque representan un alivio, de todas maneras incurren en un costo que, si no está debidamente respaldado por un aumento en las ventas, será un costo al fin y al cabo. Lo que se necesita es la reactivación de la economía, la cual traerá como respuesta una demanda por empleo. Estimular la creación de empleo sin una demanda que lo justifique es pensar con el deseo.
Rodrigo Jaramillo Correa.
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