Doctor Humberto de la Calle, como seguidor que he sido de su trayectoria política y sus columnas en El Espectador, y a riesgo de equivocarme porque mi profesión es el teatro, no la política, pero con el interés de pensar y hacer un país más vivible y menos doloroso para nuestros compatriotas, he pensado que usted y los políticos de la Coalición de la Esperanza se equivocan cuando hacen el análisis de extremas derechas e izquierdas. Lo considero injusto y falto de rigor al equiparar la extrema derecha, que nos ha gobernado buena parte de la vida republicana, y la extrema izquierda, que nunca ha gobernado y su máximo logro fue una izquierda democrática con la Alcaldía de Bogotá, donde, además del partido del que usted hacía parte, le hicieron la vida imposible a su gobierno. Aun con ese fardo sobre su administración, no hubo indicios de ser extrema izquierda radical en la sociedad colombiana, al punto de limitarse a hacer cambios, ampliando coberturas básicas en educación, salud y cultura, y fortalecer empresas distritales de servicios públicos. Lo demás, buenas ideas que la siguiente administración concretó.
Ustedes, que son dirigentes políticos, no deberían apoyar esas verdades a medias que solo son lemas de dominación, para incluirnos en la confrontación entre ideologías extremas que no son ciertas y solo perpetúan a políticos y gobernantes que se sienten muy cómodos atizando el odio, viviendo, además, de sus buenos salarios, del CVY (cómo voy yo ahí) desde los ámbitos más bajos de la política hasta los dirigentes y contratistas que han capturado el Estado colombiano y creado 25 millones de pobres, condición que habla muy mal de la forma de gobernar que hemos soportado.
Doctor de la Calle, usted, que es el más sensato en la política, por viejo, es el llamado a realizar esfuerzos, como en Fuenteovejuna: todos a una. No de otra manera esto cambia, porque en la ambición humana el que está cómodo mintiendo y robando no va a dejar esa condición y ese es nuestro actual Gobierno, ya que la política al servicio de los demás no les importa. Ustedes pueden lograr acuerdos con el Pacto Histórico y sin doble moral, propia de la mala política, hacer acuerdos programáticos previos, de funcionarios, ministros y cuanto cargo directivo se necesite para cambiar la política del país y en esa unión sobran las calidades para lograrlo, además de cambiar también esa costosa burocracia internacional que ha sido un desastre de componendas que poco le aportan al país.
Enrique Espitia León
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