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¿Las palabras valen o cuestan?

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15 de mayo de 2023 - 02:00 a. m.
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Sentada en mi cama, pienso: ¿cómo amaneció mi madre? Ni modo de llamar, porque puede estar ocupada. Mientras tengo la fortuna de hacer mi desayuno, observo a mi alrededor y veo que lo tengo todo, desde comida hasta utensilios. Rumbo a la universidad, no dejo de pensar: ¿alguna vez les dije a mis papás que los quiero? No tengo tiempo para detallar, porque vivo en la esquina de la universidad, no hay mucho que caminar. En clase, el profesor comenta sobre una etapa de su vida: “No es fácil, muchachos, cuando uno crece en medio de personas reservadas a los sentimientos, es difícil hablar y sobre todo no tener miedo a sentir”.

Esas palabras quedaron en mi mente, “difícil hablar y sobre todo no tener miedo a sentir”, de pronto un nudo se me hizo en el estómago, llegó a mi mente un recuerdo de mis padres. Los momentos más felices y los más temerosos los pasé junto a ellos, pero ellos lo sabían, sabían cuándo estaba feliz y cuándo estaba triste, y no tuve la necesidad de decir ninguna palabra. Estaba ahí, existiendo y en ese momento, pero en realidad acababa de soltar un nudo de la manilla de mi amiga que ella llevaba horas tratando de deshacer y yo lo hice en menos de un minuto.

Recordé entonces cuando recién estaba aprendiendo a amarrarme los zapatos; mi papá me supervisaba y en un descuido me hice cinco nudos, él los deshizo en un abrir y cerrar de ojos. Su mirada alivió mi frustración, al igual que el día de mi graduación no necesité una palabra para saber que estaba orgulloso de mí. ¿Pero cuánto cuestan las palabras? Como para no decirlas, a nuestro alrededor nos encontramos con personas que luchan, día a día, con sus pensamientos y a veces solo necesitan una palabra.

¿Las palabras valen o cuestan? No nos vayamos a una teoría compleja, es mejor verlo desde los ojos de un niño. No, las palabras no valen, no hay nadie que cobre por cada palabra, pero sí cuestan y mucho, a veces pesan, duelen o alivian. Fuimos timados por el refrán popular de menos palabras y más acción, o una acción vale más que mil palabras. Esto no se trata de una competencia y, pese a que algunos hayan tenido que crecer con miedo y terror de usar sus palabras, sus acciones hablan por ellos, son palabras de hecho.

Quiero invitar a quienes lean estas líneas a que analicemos nuestros actos: ¿de dónde vienen?, ¿son propios o heredados? Tal vez una foto dice más que mil palabras, pero qué bonita se vería con un pie de foto. Haciendo mi desayuno, recuerdo que no he escuchado un “te quiero” de mis papás, pero me lo han dado todo, son los testigos de mis victorias y derrotas, y yo soy el eco de sus experiencias, de sus vidas, y no me alcanzan las palabras para expresar todo: ¿las palabras valen o cuestan?

María Camila Troncoso Torres.

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Juan(55342)16 de mayo de 2023 - 03:29 a. m.
Me encantó, gracias.
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