El mundo entero se encuentra en estado de alerta ante la guerra arancelaria que ha iniciado Estados Unidos contra gran parte de los países del planeta y todos los efectos negativos que conlleva. Sin embargo, en medio de esta compleja situación, es posible identificar al menos un aspecto positivo.
Al imponer aranceles sobre los productos que ingresan a Estados Unidos, estos se encarecerán significativamente, lo que generará una inflación generalizada y una drástica reducción del consumo interno. Por ejemplo, se estima que el costo de un automóvil podría aumentar hasta en 15.000 dólares, haciéndolo inaccesible para muchos ciudadanos estadounidenses.
Esta reducción del consumo tiene un efecto positivo en términos ambientales: a menor consumo, menor producción y, en consecuencia, una disminución en la emisión de gases de efecto invernadero. Menos demanda implica menos transporte, menos fabricación y, por ende, una menor huella de carbono.
Esto no es un asunto menor, especialmente si se considera que Estados Unidos es el país con el mayor consumo per cápita del mundo. Por lo tanto, cualquier reducción en su nivel de consumo tiene un impacto significativo a nivel global. Otro aspecto positivo es que, al promover la industrialización nacional, los países reducirán la necesidad de transportar mercancías, materias primas y productos terminados a lo largo del planeta. Esto significa una disminución en la cantidad de viajes de buques portacontenedores, responsables de una proporción considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Con estos buques parcialmente inmovilizados, las emisiones globales podrían reducirse aún más.
Si bien estos efectos serán temporales, mientras Estados Unidos y otros países reacomodan sus industrias y eventualmente los niveles de consumo regresan a la normalidad, el período en el que se reduzca el consumo global y el transporte de mercancías será, sin duda, un respiro para el planeta. Durante estos años de menor actividad económica y logística, se generará una reducción significativa en la presión ambiental, algo que el medio ambiente podrá agradecer.
Edwin Novoa
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