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El Espectador publicó recientemente una columna de opinión escrita por Brigitte Baptiste, “POT exprés”, y un artículo titulado “«Dios está en todas partes, pero atiende en Bogotá»: alistan referendo por autonomía regional”. Tratan dos aspectos fundamentales para la buena gobernabilidad: uno, el ordenamiento territorial; el otro, la descentralización político-administrativa.
Colombia es un país fraccionado, por la geografía, por la idiosincrasia y por la política, centralizado desde la independencia de España. Para consolidar a Colombia como una nación es necesario un proyecto de descentralización político-administrativa (no solo fiscal) y un ordenamiento territorial y ambiental desde lo local. La visión de Colombia deberá ser holística y no fragmentada; para la muestra, la manera equivocada como hasta hoy se implementan los POT, que no tienen en cuenta de manera integral la región natural donde se asientan las comunidades, lo que hace que el POT sea circunscrito solo a los límites políticos de cada municipio sin tener en cuenta las interrelaciones medioambientales con los municipios circunvecinos. Para una descentralización y un ordenamiento del territorio adecuados será primordial partir de las regiones naturales con instituciones medioambientales que contemplen áreas homogéneas en cuanto a la geografía y la hidrología, cuencas de ríos y cuerpos de agua, para que establezcan los parámetros de la elaboración de los POT municipales. Esa autoridad ambiental regional sería responsable de la gestión y el uso del agua y de la tierra de acuerdo a las capacidades medioambientales de cada región. Las nuevas autoridades ambientales regionales no podrían seguir siendo las actuales CAR, obsoletas por estar circunscritas a los límites departamentales, también obsoletos. Tal vez así será viable implementar el ordenamiento territorial a partir del agua, tal como lo prevé el actual Plan de Desarrollo. Los alcaldes no tendrán más la potestad para cambiar los usos de la tierra y en cambio la autoridad regional medioambiental entregará a los municipios las herramientas para formular los POT, lo que hará más expedito (exprés) su trámite.
La descentralización no será solo fiscal como lo piden los gobernadores sino integral, político-administrativa con un diseño acorde a la historia y a las geografías del país. No en vano Colombia nació como república en las provincias. Por esto las reformas que vienen deberán tener en cuenta la historia del territorio y la estructura física y geográfica de las regiones para definir de manera articulada las escalas territoriales de la posible nueva división político-administrativa, evaluar la validez de los departamentos y crear las nuevas entidades territoriales que permitan un manejo acorde y responsable de los recursos. Una descentralización integral deberá partir del nivel local, desde el nivel primario, las veredas, los corregimientos, etc. Crear en las diferentes escalas territoriales las necesarias entidades político-administrativas, con gobernadores, presidentes provinciales, alcaldes, concejos y autoridades elegidos popularmente y que los concejos municipales representen a los ciudadanos que habitan en porciones precisas del territorio (localidades, comunas, etc.).
Camilo Arévalo Jiménez
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